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Educación digital
3 de Febrero de 2017

Algunas lecciones de Singapur (y no solo en educación)

Algunas lecciones de Singapur (y no solo en educación)

Algunas lecciones de Singapur (y no solo en educación)

Escrito por , 3/02/2017

En la actualidad es el noveno país con mayor renta per cápita, pero en los años sesenta, cuando dejó de ser una colonia británica y al poco tiempo se separó de Malasia, su PIB era similar al de México o Jamaica, que hoy ocupan los puestos 82 y 123, respectivamente.

Singapur se ha alzado durante cinco años consecutivos como la segunda economía más competitiva del mundo y Barclays Bank lo señala como el lugar en el que es posible hacerse millonario más rápidamente: más de la mitad acumuló su fortuna en menos de una década. Sí, podemos hablar de un “milagro económico”.

En estos años ha pasado también de un alto nivel de analfabetismo y mano de obra barata como su principal activo a encabezar las clasificaciones internacionales destinadas a evaluar la capacidad de los estudiantes en matemáticas y ciencias; su universidad goza de un importante prestigio y ahora exporta su tecnología y metodología a los países más avanzados.

Está considerada como una nación inteligente y sostenible, con excelentes infraestructuras y exponente mundial de eficiencia energética y energías limpias. Se habla de ella como “un paritorio empresarial” (han nacido más de 30.000 startups en diez años) y “un laboratorio viviente” (es campo de pruebas de app, robótica y vehículos sin conductor…), uno de los quince mejores lugares del mundo, en definitiva, para pasar una temporada en otro país por las oportunidades que ofrece, según InterNations.

Sin duda, todo está interrelacionado y el éxito responde a un planteamiento holístico que engloba su obsesión nacional con la educación, un uso global e integrado de la tecnología para mejorar la vida de sus habitantes y la apuesta intensiva por la innovación.

Aunque su peculiar forma de gobierno, que condena a llevar el cartel de “Soy un guarro” por ensuciar las calles o prohíbe la venta de chicles daría para otro post, se pueden sacar interesantes lecciones de Singapur.

Oppenheimer en “Crear o morir” se refiere a los factores que distinguen a los países que progresan y destaca una educación de calidad, no caer en la autocomplacencia, el espíritu de mejora, y la apuesta por la innovación y una economía del conocimiento. De Singapur destaca lo primero, tanto que sus billetes muestran un aula con alumnos escuchando atentamente a un profesor, hay bibliotecas públicas en los centros comerciales y los mejores estudiantes son noticia.

Es un sistema universalmente accesible en el que impera la meritocracia académica. Éstas son algunas de sus características:

  • La educación como inversión y no como gasto, nunca se han recortado sus presupuestos.
  • Reclutamiento de los mejores profesores y atención e impulso a su desarrollo profesional.
  • Objetivos comunes y trabajo conjunto de todas las partes involucradas.
  • Primacía de la calidad sobre la cantidad. Atención a aspectos como la creatividad, el pensamiento crítico y la involucración de los alumnos más allá del mero aprobado en los exámenes.

Respecto a la I+D+i, desde que aprobara su primer Plan Tecnológico Nacional en 1991, Singapur ha invertido unos 26.000 millones de euros en investigación científica y tecnológica y cuenta con centros pioneros dedicados a las ciencias biomédicas, la física o la ingeniería, en los que se da la colaboración público-privada.

A esto hay que añadir otra interesante forma de hacer las cosas: han creado un ecosistema en el que los gigantes tecnológicos se aproximan a estas empresas primerizas en busca de ideas que absorber o rentabilizar y se produce un fecundo intercambio. También cuentan con una estrategia de excelencia por la que se contrata a las empresas más prestigiosas para que lleven a cabo proyectos junto a las compañías locales, de forma que éstas puedan extraer sus enseñanzas.

En la buena marcha de los negocios, como en el caso de Estonia, sin duda influye que sea un país sin apenas trabas ni burocracia. Y -esto también es clave- han entendido a la perfección las oportunidades del open data, lo que abre un mar de oportunidades para las empresas.

En Singapur los niños conviven con robots en las escuelas, juegan con drones y desde bien pequeños aprenden a programar; los jóvenes pasean por las calles con sensores que recogen sus parámetros corporales, los alertan de la lluvia o les indican las mejores rutas. Taxis autónomos compartidos circulan por sus calles en modo prueba porque el gobierno quiere reducir el millón de vehículos que hay en la actualidad. La movilidad urbana se controla desde el Congestion charge pero siempre es posible dar un paso más en favor del medio ambiente. Como dice el refrán, “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”. En Singapur son más de enfrentarse a las aguas bravas.

Imagen: Allie Caulfield

Sobre el autor

Mercedes Núñez

Mercedes Núñez

Licenciada en Periodismo y Máster por la Universidad Complutense de Madrid. Responsable del blog A un clic de las TIC, en el que escribo habitualmente; colaboro también en Con tu negocio y Think Big. Mi especialización en periodismo tecnológico empezó en ABC Informática - el primer semanario español TIC. Llevo quince años en Telefónica haciendo comunicación corporativa (relación con los medios, web, revista PULSO -impresa, digital y para tablet-, redes sociales...). Con anterioridad trabajé en distintos medios de comunicación (prensa, radio y televisión). Mi mayor afición es la equitación
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