Mobile World Congress 2017: lo mejor no se vio en los stands, pasó en los “despachos”

Mobile World Congress 2017: lo mejor no se vio en los stands, pasó en los “despachos”

Sociedad digital
Dar una visión única y completa de todo lo que se ha anunciado, mostrado, demostrado, presentado o hemos podido tocar en la última edición del Mobile World Congress (MWC) es una quimera que no pretendo afrontar en este post. Si algo he aprendido de este evento, al que he asistido a todas sus ediciones en Barcelona, es que lo conforman múltiples historias, que a su vez se pueden enfocar desde muchos prismas, según el papel de cada uno (operadoras, vendors, fabricantes de terminales o de...
Streaming de app: un salto disruptivo en el modelo de negocio

Streaming de app: un salto disruptivo en el modelo de negocio

Aplicaciones
En el post de hoy veremos que, pese a la dura batalla por la relevancia y la supervivencia en el mundo de las apps, merece la pena tenerlas, aunque hay algunas cosas que tendrían que cambiar para que a todo el ecosistema le resulte interesante apostar por este modelo: – Los emprendedores deben cambiar de mentalidad. A menos que tengan la idea del siglo, deben olvidarse de hacerse ricos con una app. Pero tampoco deben desanimarse. Lo ideal es que se apoyen en ella como un...
MWC 2015: entre un espejismo y la realidad

MWC 2015: entre un espejismo y la realidad

Sociedad digital
Tratar de resumir la percepción de los 93.000 visitantes (incremento por encima del 9 por ciento con respecto a la anterior edición) o de las más de dos mil empresas que han participado en el evento, es imposible. Por tanto, en este post trataré de recoger la opinión que me ha merecido a mí la última convocatoria del Mobile World Congress, una cita a la que que llevo diez años asistiendo de forma consecutiva , y lo haré desde diferentes ángulos para acabar con una...
Tecnología olímpica: citius, altius, fortius

Tecnología olímpica: citius, altius, fortius

Transformación Digital
“¡La bola entrróoo!”, gritaba un airado John McEnroe a los jueces en aquellos emocionantes partidos de tenis cada vez que había dudas sobre si la pelota de tenis había botado en la línea o fuera de ella. Tras tres o cuatro minutos de discusión, conseguía que el juez bajase de su silla para demostrar que estaba equivocado. ¿Qué habría pasado con aquellos disputados encuentros si hubiera estado disponible el ojo de halcón? Pues habrían sido más cortos y algo menos divertidos, pero mucho más precisos...