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Internet de las cosas
28 de Diciembre de 2015

Del IoT al IuT: el sinsentido de algunas cosas conectadas

Del IoT al IuT: el sinsentido de algunas cosas conectadas

Del IoT al IuT: el sinsentido de algunas cosas conectadas

Escrito por , 28/12/2015

En los últimos meses, da igual al encuentro al que vaya o el foro en el que me encuentre, hay un mensaje que se repite como una letanía: la cantidad de dispositivos conectados que habrá en los próximos cinco años, diez años o en el año 2020. He visto todo tipo de cifras: dos mil millones en una década, cinco mil millones a finales de 2015 y hasta cincuenta mil millones (lo pongo en números: ¡¡50.000 millones!!) en 2020.

Y la verdad es que no me extraña que se genere cierto alarmismo. Hace un año, por estas mismas fechas, en mi post “¿Verdadero o falso?” mencionaba la capacidad del ser humano para inventar cosas inútiles. Como esta capacidad evoluciona al mismo ritmo que lo hace la tecnología, hemos conseguido superarnos. Ahora ya somos capaces de inventar cosas inútiles… ¡y además conectarlas entre sí y a Internet!

En la actualidad, cualquiera de nosotros tiene un router en casa que le conecta a Internet; un móvil que se conecta al router y accede a Internet; un smartwatch que se conecta al móvil que se conecta al router que se conecta… ¿Qué será lo siguiente?, ¿los cordones de mis zapatos se conectarán al smartwatch para informarme, vía Twitter, de que se están aflojando? Pues no vamos mal encaminados con este pensamiento…

Parece que la moda del dispositivo conectado ha encontrado tal aceptación que hay toda clase de sinsentidos. Os propongo el mismo juego que el año pasado: a ver si adivináis cuáles de las siguientes cinco “cosas conectadas” son reales y cuáles son objeto de una “inocentada”.

  • La “iPersiana” (o iBlind, porque el nombre de estos dispositivos siempre suena mejor en inglés). Se trata de una persiana que, mediante el uso de diferentes fuentes on line, te informa en tiempo real del nivel de luz que hay en el exterior, para saber cuándo es momento de subirla de nuevo.
  • El Throne Master. A ver cómo explico yo esta… cosa. Su descripción dice algo así como: “Encuentra quién es el rey del anillo de porcelana. Quién consigue los mayores triunfos en la habitación más pequeña”. ¿Os hacéis una idea?, ¿no?… Pues lo lamento, yo no pienso dar detalles aquí, pero si seguís leyendo es posible que lo tengáis algo más claro.
  •  La Intestinal Track. Una píldora inteligente que te avisa ¡vía Twitter! cuando detecta un movimiento intestinal inminente. Tengo una duda: ¿se considerará hacer trampa si la usamos para ser los reyes del Throne Master?
  •  El BeatTweeter. De dudoso gusto… (sí, sí, incluso peor que el Throne master). Se trata de un anillo que, cuando deja de notar tus pulsaciones, publica un tweet a título póstumo. Una buena forma de despedirte digitalmente de tus seguidores, pero muy mala opción para que se enteren de tu fallecimiento familiares y allegados.
  • La FitSpoon. Ya que también está tan de moda el big data, ¿por qué no usarlo para mejorar nuestro modo de alimentarnos? Y no me refiero a la calidad de la alimentación, sino al ritmo de su ingesta. Porque esta cuchara, queridos lectores, compara la velocidad a la que comes con una base de datos en la nube con la media del resto de usuarios. Y si lo estás haciendo con demasiada ansiedad, entonces el dispositivo abre unos agujeros y deja caer parte del contenido.

Si habéis leído hasta aquí y pinchado sobre alguno de los enlaces, ya sabréis que en esta ocasión todos estos inventos son falsos. Son fruto de imaginativas aportaciones al equipo de +rehabstudio, que se ha encargado de publicar, a modo de sátira sobre el boom del IoT, diseños y prototipos de algunas de las locas ideas de sus lectores.

Sin embargo, hay otros casos reales como el del HAPIfork, un tenedor con bluetooth que vibra si estás comiendo demasiado rápido o el Egg Minder, una huevera inteligente que señala los huevos que más tiempo llevan y habría que consumir antes. También envía un mensaje al móvil cuando quedan pocas unidades. Esta idea nació antes de la moda del IoT y tuvo un corto tiempo de vida.

Tampoco puedo terminar sin mencionar (niños, no leáis este párrafo, pasad al siguiente) un proyecto que empezó su desarrollo en 2014 y que si se materializa, quizá tenga tanto éxito como la famosa FitBit, a juzgar por el número de comentarios que muestran interés en su página web. Se trata del SexFit: un aro para el pene más una app con los que se puede monitorizar ciertos parámetros durante el coito, como la cantidad de calorías quemadas o el número de, digamos, movimientos. Como cualquier tracker que se precie, esta app permite hacer un seguimiento de la evolución, comparar e incluso compartir, los resultados en redes sociales. De dudoso gusto otra vez…

Os invito a que visitéis la web “El Internet de las cosas inútiles” para descubrir más objetos inútiles conectados, o realizar vuestra propia aportación. Que lo hagáis desde vuestro smartwatch o desde la pantalla de vuestro fregadero conectado… eso ya lo dejo a vuestra elección.

Imagen: Tumitu Design

Sobre el autor

Francisco Javier Almellones

Francisco Javier Almellones

Aprendiz de mucho y maestrillo de nada. “Atado” desde casi siempre a las soluciones técnicas de servicios con una mano y al Negocio con la otra, esto me ha permitido tener una visión global del mundo de las TIC, sin posibilidad de dar clases a nadie pero con el aliciente a cambio de tener espacio para aprender más, mucho más.
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