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Transformación Digital
8 de Marzo de 2017

R2D2 y C3PO: ¿nuestros nuevos compañeros de trabajo?

R2D2 y C3PO: ¿nuestros nuevos compañeros de trabajo?

R2D2 y C3PO: ¿nuestros nuevos compañeros de trabajo?

Escrito por , 8/03/2017

Estos días se escribe mucho sobre el texto que la Unión Europea publicó hace unas semanas por la petición de regulación de la Cámara a la Comisión de establecer el marco normativo que permita aprovechar al máximo el potencial económico de la robótica y la inteligencia artificial y garantizar niveles equiparables de seguridad en toda la Unión.

Y es que el desarrollo en este campo en los últimos tiempos es espectacular. Ya no nos sorprende ir por la calle y ver cómo algún transeúnte habla con Siri para preguntarle por el tiempo que hará mañana o sobre restaurantes cercanos. Tampoco nos llama a la atención entrar en algún restaurante de comida rápida y que no nos atienda un dependiente, sino que seamos nosotros mismos, a través de un tótem, quienes configuremos el pedido y vayamos a recogerlo luego al mostrador. Y creo que también asimilaremos bien circular de aquí a unos años en un coche autónomo.

Sin ir más lejos, mis compañeros del equipo de big data presentaban en esta última edición del Mobile World Congress al asistente AURA, pieza clave de la ya famosa cuarta plataforma y que será el interfaz a través del cual muchos de nosotros nos relacionemos con los productos y servicios de Telefónica en los próximos años.

Aura no sólo permitirá mejorar la experiencia de usuario sino la agilidad y rapidez a la hora de acceder e interaccionar a los servicios de la compañía, así como la resolución de dudas y consultas que actualmente se realizan vía telefónica. Pero no somos los únicos, desde Amazon ya están pensando en utilizar a Alexa para atacar el mercado de los call center como una nueva línea de negocio y una manera de monetizar a su asistente de hogar. Y seguro que no le descubro a nadie el alto grado de automatización con el que funcionan en la actualidad los centros logísticos de Amazon, con realizar una simple búsqueda en Internet podréis ver en marcha a los robots que operan en ellos. Las leyendas urbanas cuentan también que la misma filosofía la emplean en sus data centers. ¿Os imagináis el ahorro en consumo que podría significar que un centro de datos no necesitara refrigerarse? No olvidéis la importancia que tenía antes la climatización para que los servidores no se colapsasen, pero hoy en día el rango de funcionamiento de muchos de ellos ha subido de forma espectacular y en el fondo lo que se busca en muchas ocasiones es simplemente que el operador pueda entrar en la sala. Pero ¿y si no hiciese falta la intervención humana y un robot pudiese encargarse de cambiar el disco, instalar un nuevo servidor o resetear un equipo? Entonces no habría ningún problema en que la sala estuviese a 50° C

De la misma manera, en los últimos años la carrera por la automatización de los servicios gestionados o administrados es clave para mantener la competitividad. Lo que hace años era posible gracias al offshoring y al bajo coste laboral de países como la India, hoy en día se está llevando a cabo gracias a la automatización de procesos de operación de los sistemas. Incluso muchas empresas empiezan a hablar de altas tasas de reducción de incidencias en los diferentes grados de soporte de los servicios TI, en gran parte gracias al machine learning y la inteligencia artificial, pero también se empieza a ver un cambio de modelo en el mercado de los servicios gestionados. Hace un tiempo, al igual que ha pasado con los servicios cloud, se compraban herramientas que se instalaban y parametrizaban para las necesidades de cada empresa, lo que suponía un alto grado de personalización de las mismas. Pero últimamente consumir estos servicios desde la nube nos permite que tareas repetitivas, como el parcheo de un sistema operativo o el escaneo de puertos de un nuevo servicio y sus posteriores recomendaciones de seguridad, puedan realizarlas ingenieros virtuales que se nutren de un cerebro común multicliente, gracias a lo cual las mejores prácticas de cada uno se aplican al resto de los que tienen acceso a la plataforma. Tanto es así que Gartner, en su última previsión del mercado de servicios TI, hace hincapié en el impacto que los servicios de automatización inteligente tendrá sobre los servicios de outsourcing de TI (ITO), que provocará una contracción de este mercado debido a la internalización de servicios.

Pero creo que en el mercado ITO no solo está impactando la automatización de tareas, sino también los nuevos modelos de desarrollo de aplicaciones, las denominadas app born in the cloud, así como los modelos integrados de desarrollo y operaciones (DevOps), que permiten gestionar de forma más ágil y eficiente los sistemas, ya que la aplicación goza de la inteligencia suficiente para usar mediante API todas las ventajas cloud (autoescalado, archivado inteligente…).

Lo que está claro es que si queremos ser competitivos en los negocios que se derivarán de estas nuevas tecnologías es necesario que la regulación acompañe, y un buen ejemplo son las pruebas del coche autónomo que desde hace meses se están llevando a cabo en California, donde ya hay legislación al respecto.

También los gobiernos tendrán que lidiar con los miedos y recelos de algunos colectivos sociales respecto al peligro que acecha a un gran número de profesiones vinculadas a la manufactura, y para muestra un botón: FoxConn, uno de los mayores fabricantes chinos, anunció a final del año pasado su intención de incorporar más robots a sus líneas de montajes con la consecuente reducción de personal asociada (se estima que esta medida afectará a cerca de la mitad de los empleados de algunas fábricas).

Ya veremos qué nos depara el futuro, pero mi visión no es tan pesimista como la famosa canción de los ochenta de The Buggles, Video killed the radio star (“El vídeo mató a la estrella de la radio”). Al menos, el email no ha derrocado a los servicios postales, ni el cajero automático a los empleados de las oficinas bancarias. El reto que se nos plantea como sociedad es más bien educativo, para buscar y potenciar aquellas actividades que realicemos mejor que las máquinas.

Imagen: Michael Li

Sobre el autor

Alejandro de Fuenmayor

Alejandro de Fuenmayor

Ingeniero de Telecomunicación y MBA, apasionado de la música, el deporte y la tecnología. Vivo en las nubes desde hace ya unos cuantos años. Convencido de que las TIC tienen que hacernos la vida aún más divertida.
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