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Innovación
22 de Mayo de 2015

La naturaleza nos da una lección de innovación

La naturaleza nos da una lección de innovación

La naturaleza nos da una lección de innovación

Escrito por , 22/05/2015

Cuántas veces habremos deseado tener vista de lince o la memoria de un elefante, ser más veloz que un rayo o disfrutar de la capacidad auditiva de un “minino”.

La naturaleza nos lleva ventaja, miles de millones de años haciendo experimentos dan para mucho. Sus fracasos han quedado fosilizados y los ecosistemas que perduran guardan el secreto de su supervivencia. ¿Por qué no aprender de ella? Pues esto es exactamente lo que hace la biomimesis, estudiar la naturaleza como fuente de inspiración para mejorar la calidad de la vida humana.

La naturaleza se ha ido perfeccionando con el tiempo. Las especies han evolucionado para ser más eficientes (insectos y anfibios con visión 360 grados) o han adaptado su morfología para seguir vivos (el pez payaso es capaz de cambiar de género a voluntad, las salamandras de regenerar miembros amputados) e incluso la  medusa turritopsis nutricola llega a ser inmortal. ¿Por qué no reproducir esa genialidad biológica para la aplicación industrial?

La respuesta a nuestros problemas la podemos encontrar en una flor, un pez o el más extraño insecto y no requiere grandes inversiones, basta con una buena dosis de curiosidad. Al ingeniero suizo George de Mestral le bastó observar durante un paseo cómo las semillas de cardo se pegaban a su ropa y al pelo de su mascota. Las examinó en profundidad con un microscopio y pudo distinguir los pequeños ganchos que conseguían la adherencia a los tejidos. Su siguiente paso fue reproducir ese mismo sistema para crear en 1951 un producto innovador: el velcro.

Como podemos ver, la imitación de la naturaleza tiene un gran potencial, no sólo como inesperada fuente de innovación sino también para mejorar los productos existentes ¿Os imaginais cerámicas irrompibles derivadas de la madreperla, coches fotosintéticos que absorban el dióxido de carbono de la atmósfera para propulsarse y emitan oxígeno, edificios climatizados que reproduzcan la estructura de termiteros, pintura autolimpiable o cinta adhesiva libre de pegamento inspirada en un lagarto?

Son muchas las empresas que han encontrado inspiración en el medio natural. Un referente ha sido el empresario Ray Anderson, dueño de Interface Floor, una multinacional estadounidense de las moquetas. La naturaleza tocó su fibra sensible tras leer el libro “The ecology of commerce” de Paul Hawken y. tal fue su reconversión que decidió remodelar sus fábricas para hacerlas sostenibles. Rediseñó sus alfombras para que fuesen modulares y emularan los patrones cromáticos del sotobosque con materiales reciclables, de forma que fuera posible cambiar las partess dañadas con sencillez manteniendo su estética. Para Ray “lo que comenzó siendo justo acabó siendo inteligente” pues su compañía ahorró millones de dólares y duplicó beneficios, hasta convertirse en líder en su sector.

Baush & Lomb también se ha bioinspirado. Su solución Biotrue reproduce de forma artificial la composición y propiedades de las lágrimas de un ojo sano. De esta forma, las lentillas que se lavan con este líquidoson mejor toleradas por el ojo y se reduce el riesgo de infección, lo que favorece la salud visual.

Otro ejemplo es Speedo, quen ha emulado la piel hidrofóbica del tiburón en sus bañadores Fastskin para reducir al máximo la fricción con el agua y aumentar así el rendimiento del nadador.

El ingeniero Eiji Nakatsu, de la compañía West Japan Railway, recurrió al ave martín pescador para modelar a su semejanza la cabina del tren bala, con lo que se redujo el ruido, la energía consumida e incluso aumentó su velocidad.

Parece que la naturaleza se ha puesto de moda, y no hablo de las colecciones florales que inundan estos meses los escaparates, sino de los muchos proyectos que se están gestando a imitación del medio natural.

Iberdrola se ha embarcado en el proyecto HiWave del cardiólogo e inventor sueco Lundbäck y que persigue capturar la energía marina a través de boyas con un sistema muy parecido al bombeo de nuestro corazón. En su interior hay un muelle neumático que se activa con el oleaje y un sistema de engranajes que transforma ese movimiento en energía eléctrica. Se prevé que el primer dispositivo de 60 toneladas esté en el mar en 2016 y será capaz de generar medio megavatio por unidad.

¿Y si pudiéramos iluminar sin consumir energía ni emitir residuos? En ello ha trabajado la Universidad de Sevilla, que ha patentado un procedimiento de cultivo que aprovecha las cualidades lumínicas de las bacterias vibrio fischeri y las algas pyrocyscus fusiformis para producir dispositivos de iluminación ambiental.

En Madrid, la Universidad Politécnica ha conseguido una tela de araña diez mil veces más resistente, gracias a una antigua técnica de hilado. Esta nueva fibra ha sido bautizada como hijuela de araña y, por sus sorprendentes propiedades, es idónea para las aplicaciones biomédicas y de seguridad. A base de telarañas, la física Gladis Miriam Aparicio Rojas ha creado un material sintético que se podría emplear en la fabricación de baterías recargables, para alargar su vida útil y convertirlas además en respetuosas con el medio ambiente

Investigadores vallisoletanos han diseñado una innovadora prótesis auditiva  inspirada en la iguana, que resuelve los principales inconvenientes de las actuales. La nueva prótesis no se desplaza, aprovecha la contracción muscular y respeta la vascularización del mango del martillo. Y en línea con esto en Escocia están estudiando cómo utilizar la extraordinaria capacidad auditiva de una polilla de cera para diseñar nuevas tecnologías en micrófonos, teléfonos o aparatos para sordos.

Pensando en grande, ¡incluso podríamos hacernos invisibles! La Universidad de California ha inventado unas pegatinas que recrean la estructura de la piel de los cefalópodos para lograr la invisibilidad frente a cámaras de infrarrojos. Mientras, en Harvard, han desarrollado un gel de esponja que imita la potencia inductiva de un embrión y podría generar dientes, huesos o tejidos para, en un futuro, reemplazar o curar órganos dañados.

Sed curiosos. Os invito a mirar a vuestro alrededor con otros ojos. ¡Quién sabe! A lo mejor la próxima vez que paseeis con vuestro perro, subáis a la montaña o admireis una flor, volvais a casa con una idea revolucionaria que además impulse la economía sostenible. Dejad que la naturaleza sea vuestra musa.

Imagen: Miguel Vieira

Sobre el autor

Ana García-Valenzuela

Ana García-Valenzuela

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Autónoma de Madrid, mi carrera profesional siempre ha estado ligada al mundo comercial y la comunicación. Todo un privilegio. Poner "corazón" a las palabras ha sido el motor principal de mi actividad durante cerca de una década. Si algo he aprendido es que si le sumamos innovación, equipo y cliente, la historia puede ser perfecta. Tal y como dijo Henry Ford, “Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos, es el progreso. Trabajar juntos es el éxito". ¿Escribimos juntos una historia?
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