Síguenos:
Economía Digital
2 de Marzo de 2016

La nueva economía digital: cuestión de visión y cintura

La nueva economía digital: cuestión de visión y cintura

La nueva economía digital: cuestión de visión y cintura

Escrito por , 2/03/2016

Decía Jack Welch, director ejecutivo de General Electric entre 1981 y 2001, que “cuando los cambios internos  de una compañía son superados por los cambios externos, entonces el final de esa compañía está cerca.” Dudo que el señor Welch pudiera imaginar la velocidad a la que se están produciendo los cambios en la sociedad quince años después de su marcha de General Electric. Cambios propiciados fundamentalmente por uno de los conceptos más de moda en los últimos tiempos: la llamada transformación digital, que está generando una nueva economía digital.

Resulta complicado definir qué es la transformación digital pero es evidente que va mucho más allá de un cambio tecnológico en el seno de las empresas. En primer lugar, y como base de todo, los consumidores se están convirtiendo en consumidores digitales, que están 24 horas al día conectados y demandan experiencias cada vez más personalizadas, que las TIC hacen posible. En segundo lugar, las empresas se están transformando en empresas digitales que utilizan la tecnología cloud, big data y los dispositivos móviles para mejorar su productividad, reducir costes y automatizar sus operaciones, con la ayuda también de la robótica e Internet de las cosas. Y, como consecuencia de los dos puntos anteriores, surgen nuevos modelos de negocio disruptivos basados en conceptos como la economía colaborativa, que están revolucionando todos los sectores económicos. Y no afecta solo a las empresas, sino a la sociedad en general. La digitalización permite salvar vidas gracias a los avances en eHealth, crear puestos de trabajo en profesiones que hace poco ni siquiera existían, o mejorar la gestión del medioambiente.

Así pues, la economía digital ofrece una serie de amenazas y oportunidades para los negocios nunca vistas anteriormente. Hay quien incluso la califica como la cuarta revolución industrial, después de la máquina de vapor, la electricidad e Internet. La digitalización puede ayudar a diversificar las compañías, mejorar la toma de decisiones y acelerar el desarrollo de nuevos productos y servicios… o puede acabar con ellas, pues los nuevos modelos de negocio digitales son la principal causa por la que la mitad de las compañías que aparecían en el ranking de Fortune de las 500 empresas más grandes del mundo en el año 2000, hoy ya no existen.

Ahora las empresas pueden llegar a nuevos clientes casi inmediatamente y competir en sectores totalmente alejados de su negocio tradicional, con un coste virtual cero. Y aquí es donde radica la clave de por qué la transformación digital es la cuarta revolución industrial de la Historia. La digitalización ha provocado que las barreras de entrada de nuevos actores a cualquier sector hayan saltado por los aires: una pequeña compañía de San Francisco trae en jaque a los taxistas de medio mundo, la mayor compañía hotelera no tiene ni una sola habitación en propiedad, el sector bancario se ve amenazado por empresas que fabrican dispositivos móviles… Pequeñas starts up o empresas que se originaron en un sector de actividad radicalmente distinto están siendo capaces de amenazar la estabilidad de grandes corporaciones.

Para adaptarse a esta vertiginosa transformación digital, las compañías tradicionales no necesitan invertir grandes cantidades de dinero en I+D. La clave está en aprender a identificar los puntos de su cadena de valor que son susceptibles de ser digitalizados: el contacto con los clientes, la logística, la promoción del negocio… El problema es que en muchas ocasiones en las empresas hay un gran desconocimiento de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías. Para superarlo, es fundamental encontrar socios con capacidades digitales que ayuden en el proceso de transformación. Y también es fundamental que el camino de una organización hacia la digitalización esté en línea con su estrategia, porque la transformación digital no consiste en introducir sin más nuevas herramientas tecnológicas, sino que supone transformar el negocio tradicional para adaptarlo al nuevo entorno. Las personas, y no tanto la tecnología, son la pieza fundamental en esta transformación.

La transformación digital se está extendiendo a una velocidad vertiginosa. Según IDC, representará más del 50 por ciento del gasto TIC en los dos próximos años. La premisa cloud first será la base fundamental de las TI, de manera que ninguna plataforma podrá desarrollarse si no está asociada a la nube. Y también los datos serán igualmente importantes ya que sin grandes volúmenes de datos “alimentando” la innovación, ésta se detendrá.

Cloud, big data, Internet de las cosas, personalización del cliente… conceptos que serán la base de la nueva economía digital. Decía Mark Twain que “lo que causa problemas no es tanto lo que la gente ignora, como lo que sabe y no es verdad. El mundo cambia muy rápido y lo que pensábamos que valía hace unos años, hoy puede estar totalmente equivocado. Las empresas deben cuestionarse lo que hacen y cambiarlo rápidamente si fuese necesario para poder adaptarse al nuevo mundo digital.

Imagen:  CC0 Public Domain

Sobre el autor

Roberto García Esteban

Roberto García Esteban

Ingeniero de Telecomunicaciones por la UPM, diplomado en Administración y Dirección de Empresas en la UNED y MBA Executive por el Instituto de Empresa. Actualmente trabajo como responsable de la Oferta Global para pymes en Telefónica Digital. Soy muy futbolero (por supuesto, del Real Madrid ), si bien me gusta seguir y practicar todo tipo de deportes (es fácil que me veas en una carrera popular por las calles de Madrid). Aunque mi verdadera pasión es jugar con mis dos hijos pequeños.
Ver todos sus artículos »