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Educación digital
18 de Marzo de 2015

Tecnología y neuroeducación

Tecnología y neuroeducación

Tecnología y neuroeducación

Escrito por , 18/03/2015

“La emoción, el deporte, la sorpresa y la experimentación son algunos de los ingredientes necesarios para sumar conocimiento”. Esta frase, de la periodista especializada en ciencia, cultura digital y tecnología Cristina Sáez, que parece de sentido común, tiene detrás años de investigación sobre el funcionamiento del cerebro y sus conexiones neuronales. Una de las conclusiones en los estudios sobre cómo aprende el cerebro es que la emoción y la sorpresa están relacionadas con la activación de una amígdala del sistema límbico y se aviva ante los acontecimientos que considera importantes, consolidándolos como recuerdos más duraderos.

Este tipo de investigaciones sobre el cerebro (de la OCDE, Universidad de Harvard, etc.), unidas al estudio de la conducta y el aprendizaje, conduce a una disciplina relativamente nueva como es la neuroeducación que integra las neurociencias, la psicología y la pedagogía.

En un momento en que la educación se está “repensando” en cuanto a currículo, metodologías, nuevas herramientas en el aula, etc., la neuroeducación puede ayudar a guiar al profesorado para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Por su parte, la tecnología ha permitido nuevos descubrimientos en el campo de las neurociencias gracias a equipos de alta complejidad que muestran imágenes funcionales del cerebro pero ¿cómo puede influir la tecnología en la neuroeducación?

Pensemos por un momento por qué a los niños y a los jóvenes les atraen tanto los videojuegos o las aplicaciones en dispositivos móviles. Seguramente porque, entre otras razones, les genera emoción (cuando ganan, pierden, compiten…), o sorpresa (nuevos retos, misterios, roles, etc.). El juego es una forma natural de aprender del cerebro y el niño tiene un papel activo.

Los simuladores o la realidad aumentada son una forma interesante de compatibilizar tecnología y neuroeducación. Crear objetos virtuales de aprendizaje interactivos estimula la atención, el alumno es el protagonista de su aprendizaje y se siente atraído por los objetos virtuales en 3D.

Sin embargo, la emoción, la sorpresa o la experimentación no se consiguen únicamente a través de los videojuegos. En el aula o en casa es posible aprender “haciendo”, todo lo que se vive se aprende mejor y es más duradero en nuestra memoria. El niño tiene un papel activo y al vivir las experiencias introduce el componente de la emoción. “No se puede pensar ni memorizar sin tener la connotación de la emoción (Francisco Mora).

Desde hace años, existen diferentes iniciativas para entrenar las habilidades cognitivas en el ámbito sanitario, por ejemplo, para buscar vías de entrenamiento para personas con déficit de atención o alteraciones en la memoria; la tecnología ha permitido que estos avances se puedan aplicar a la educación escolar.

Un ejemplo lo constituye CogniFit que ofrece una plataforma para evaluar y entrenar habilidades como la concentración, la memoria y la atención de los alumnos o Wepack Infantium, solución que utiliza la tecnología inspirada en el cerebro con aplicación directa en la personalización del aprendizaje. Wepack ofrece la integración del dispositivo/tablet, junto al entorno virtual Weclass y la aplicación Infantium. Esta última permite crear itinerarios individualizados con la integración de contenidos de terceros según las capacidades cognitivas en los estudiantes de Educación Infantil, su estilo y velocidad de aprendizaje.

Todas estas soluciones, con ayuda de big data registran las secuencias de aprendizaje del alumno y muestran cómo aprende su cerebro, favorecen la personalización de la enseñanza y unen tecnología con neuroeducación, lo que supone una nueva línea de investigación apasionante para el mundo educativo. Pero mientras que se dan pequeños pasos en educación, el ritmo de la tecnología y del cerebro avanzan rápidamente.

“Pronto tendremos la habilidad de controlar la tecnología con el pensamiento y probablemente luego descubramos cómo comunicarnos directamente entre nosotros, conectando los cerebros directamente y a distancia” (Kevin Warwick). ¿Hasta qué punto nos estamos preparando para esto?

Imagen: pawpaw67

Sobre el autor

Rosa Ana Rodríguez

Rosa Ana Rodríguez

Doctora en Ciencias de la Educación. Entre otros cargos, ha dirigido un Proyecto Bilateral en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo en Paraguay y ha sido Gerente de Proyectos Institucionales en el Grupo Santillana. En la actualidad es Consultora Senior en Telefónica Educación Digital. "Me considero una apasionada de la educación y mi pilar fundamental es la familia".
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