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Medios de Pago
1 de Julio de 2016

Medios de pago: incertidumbre ante una guerra sin cuartel

Medios de pago: incertidumbre ante una guerra sin cuartel

Medios de pago: incertidumbre ante una guerra sin cuartel

Escrito por , 1/07/2016

Recientemente se ha celebrado la jornada sobre “Transformación digital en los medios de pago”, organizada por FUNCAS (un think tank dedicado a la investigación económica y social, que forma parte de la Obra Social de CECA). En ella se ha analizado el reto al que se enfrenta el sector de medios de pago ante la llegada de nuevos competidores procedentes del mundo de la tecnología y creo que la palabra que mejor define la jornada es “incertidumbre”. Incertidumbre porque la transformación digital está alterando radicalmente el panorama de la industria de pagos. Me acordé del post de mi compañero Jorge, en el que hablaba de “frenesí” ya que este nuevo escenario está favoreciendo la entrada de nuevos jugadores, nuevos instrumentos, más competencia y menores precios. Estos nuevos jugadores tienen perfiles muy distintos entre sí, desde gigantes tecnológicos hasta startups financieras (también llamadas fintechs) que se sitúan en diferentes puntos de la cadena de valor del negocio de los pagos.

Frente a ellos, los actores tradicionales se ven obligados a innovar en varios frentes: carteras digitales, pagos móviles, nuevas tecnologías asociadas a los TPV y pagos entre particulares (P2P) serán algunos de los principales campos de batalla. A la vez, se espera que desaparezcan conceptos muy arraigados como el número de cuenta bancaria (IBAN) o el número de tarjeta (PAN), para dar paso a nuevos identificadores de cliente más personales y que eliminarán el riesgo de accesos no autorizados en caso de ser capturados.

El modelo de negocio de las entidades financieras también se verá modificado ya que los pagos han supuesto históricamente una fuente de financiación barata -o, al menos, más barata que otras- para el resto de sus actividades y, ante una más que previsible disminución de ingresos por esa vía, será necesario buscar fuentes de ingresos alternativas. En cualquier caso, nadie va a desdeñar el negocio de los medios de pago que se estima en más de un billón de dólares para los próximos diez años.

Otra cuestión que está en juego es no sólo la pérdida de ingresos, sino la de uno de los activos más valiosos de los bancos: su relación con el cliente. Es decir, los nuevos entrantes suponen una amenaza seria por la desintermediación que pueden producir. Además, la directiva PSD2 de la Unión Europea, de la que escribía recientemente, favorece la aparición de nuevos participantes que innoven y proporcionen valor añadido a la relación con el cliente en medios de pago.

En cuanto a los reguladores, también tienen retos importantes por delante y es que, si hasta el momento no había necesidad de distinguir entre proveedores de pagos y bancarios pues eran lo mismo, ahora tendrán que regular la actividad de actores dedicados exclusivamente al sector de los pagos sin asumir el resto de actividades financieras. Lógicamente la regulación deberá velar para que la entrada de estos nuevos competidores no suponga un detrimento de la seguridad y del funcionamiento eficiente del mercado de los pagos minoristas.

Por otro lado, una de las consecuencias más esperadas por todos los actores implicados en la digitalización del sector es el fin del dinero en efectivo. Con la lucha contra la economía sumergida como principal ventaja, son varios los países (Suecia, Noruega, Dinamarca o Islandia) que han mostrado su compromiso de estar libres de efectivo en los próximos años.

El desafío ante este nuevo panorama es grande para todos los implicados; sin embargo, hay lugar para el optimismo ya que son muchos los bancos centenarios, por lo que es fácil imaginar que estas entidades habrán tenido que lidiar con innumerables cambios tecnológicos y muchas estarán suficientemente preparadas para lidiar con el actual proceso de digitalización.

Lo que es indudable es que se va a librar una guerra sin cuartel para crear medios de pago más útiles y eficientes. No está claro quiénes serán los ganadores o perdedores, pues la adopción de un nuevo sistema de pago por parte de los consumidores es una intersección compleja de factores tales como costes, tecnología, regulación y aceptación del comerciante.

De lo que no hay duda es de que entre todos los actores del sector sólo sobrevivirán aquéllos capaces de instalarse en una cultura del cambio permanente y de desplegar grandes dosis de innovación.

Imagen: Sean MacEntee

Sobre el autor

Víctor Peláez Sánchez

Víctor Peláez Sánchez

Ingeniero Superior de Telecomunicaciones y MBA por la Universidad Politécnica de Madrid. Soy un apasionado de la tecnología y llevo unos años en Telefónica, donde lidero el desarrollo de nuevos -y emocionantes- servicios relacionados con el comercio electrónico, pago por móvil y marketing digital.
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