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Educación digital
2 de Enero de 2017

Un cambio de chip en educación: así será en 2030

Un cambio de chip en educación: así será en 2030

Un cambio de chip en educación: así será en 2030

Escrito por , 2/01/2017

Si echamos la vista atrás y miramos al año 2000 cuando no teníamos redes sociales ni smartphones y nos conectábamos a Internet con aquellos módems que hacían ruiditos psicodélicos… nos daremos cuenta de lo diferente que es el mundo dieciséis años después. También ha habido un cambio de chip en educación, que no ha sido ajena a todo ese cambio. En los colegios el polvo de la tiza ha dado paso al “todo conectado”: ordenadores, tabletas y pizarras digitales son ya parte habitual de cualquier aula española.

Así, es de esperar que dentro de otros quince años el mundo sea también muy distinto a como lo es ahora. La mayor longevidad de la población mundial, la inteligencia artificial, el desarrollo masivo de Internet y de todas las formas de conectividad y las nuevas herramientas de comunicación serán algunas de las fuerzas que influirán decisivamente en ese nuevo hábitat que nos espera. Y como dicen que la educación es el lugar donde aprender a resolver problemas, es evidente que tendrá que seguir adaptándose para ser capaz de dar respuesta a las nuevas cuestiones que nos deparará el futuro.

Cada vez más, necesitaremos entendernos con las máquinas. No bastará con saber utilizar los nuevos dispositivos, sino que en el colegio habrá que aprender cómo funcionan para poder sacarles todo el provecho. Por eso, en Inglaterra, todos los niños a partir de los 6 años de edad ya aprenden algoritmos de programación en la escuela de igual manera que aprenden a leer o escribir, porque entender el lenguaje de las máquinas será la mejor manera de que entiendan el mundo cada vez más digital en el que vivirán.

Asimismo, se desarrollará la educación a distancia convirtiéndose más bien en una experiencia social, con la creación de comunidades de alumnos y profesores de todo el mundo en las que se podrá participar con el único requisito de disponer de una pantalla y una conexión WiFi. El acceso inmediato a cualquier material educativo o a los mismos profesores a través de Internet propiciará que no haya tanta necesidad de disponer de un espacio físico llamado “clase” ni de ir físicamente a la escuela todos los días. Probablemente las aulas clásicas se sustituirán por espacios donde grupos más pequeños de alumnos podrán reunirse y compartir conocimientos más que adquirirlos.

La forma de aprender de los alumnos también variará notablemente. Dado que ya un buscador  en la Red puede dar respuesta a cualquier pregunta, no se evaluará a los alumnos por acaparar conocimientos, sino más bien por sus habilidades para resolver problemas y por su pensamiento crítico. Todos los centros de enseñanza de Finlandia, uno de los países con mejor educación del mundo, han empezado a aplicar este año un método conocido como PhenomenonBasedLearning, que sustituye las clases y asignaturas tradicionales por proyectos temáticos en los que los alumnos son los dueños de su proceso de aprendizaje. Es decir, en un futuro lo importante no será recopilar mucha información, sino aprender a aplicarla en un proyecto creativo. Aumentará la autonomía de los estudiantes, de forma que estarán menos controlados por sus profesores y su evaluación será realmente continua ya que ellos podrán acceder digitalmente en todo momento a los datos que midan el progreso de sus conocimientos y sus planes de desarrollo.

También la formación universitaria variará notablemente en 2030. Habrá seguro nuevos grados y estudios universitarios en el terreno del desarrollo de energías renovables, la producción más eficiente de alimentos o la medicina, dado que el aumento de la esperanza de vida de la población hará aumentar la demanda de estudios relacionados con la salud y con todo lo referente a poder conectar a los pacientes con sus médicos en todo momento para personalizar sus tratamientos. Cobrarán importancia los programas de adquisición de competencias, con independencia del tiempo que el estudiante tarde en conseguirlas, lo que llevará a que las empresas se planteen crear sus propios grados universitarios para asegurar que el mercado laboral posee las aptitudes que realmente necesitan. Ya hay estudios universitarios patrocinados por empresas, pero la tendencia será ir más lejos y quizá llegue el momento en el que un joven pueda estudiar en la “Universidad Apple”, por ejemplo.

En definitiva, en el futuro la educación será mucho más digital que analógica. Los alumnos aprenderán de una manera quizá más informal a como lo hacen ahora, pero más adaptada a la nueva sociedad en la que vivirán. Las aulas no serán el único lugar en el que aprender. El uso de app educativas como complemento a los temarios también empieza a despuntar: ya hay más de 80.000 gratuitas, que ayudan a incrementar la motivación del alumno (y de los profesores). Por tanto, podemos decir que Internet será, más que el colegio, la principal fuente del saber y los alumnos deberán adquirir las competencias necesarias para poder  gestionar y aplicar toda esa información que la Red les proporciona.

Imagen: whiteMocca/shutterstock

Sobre el autor

Roberto García Esteban

Roberto García Esteban

Ingeniero de Telecomunicaciones por la UPM, diplomado en Administración y Dirección de Empresas en la UNED y MBA Executive por el Instituto de Empresa. Actualmente trabajo como responsable de la Oferta Global para pymes en Telefónica Digital. Soy muy futbolero (por supuesto, del Real Madrid ), si bien me gusta seguir y practicar todo tipo de deportes (es fácil que me veas en una carrera popular por las calles de Madrid). Aunque mi verdadera pasión es jugar con mis dos hijos pequeños.
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