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Internet de las cosas
24 de enero de 2014

Abróchense los cinturones, la guerra por el vehículo digital ha comenzado

Abróchense los cinturones, la guerra por el vehículo digital ha comenzado

Abróchense los cinturones, la guerra por el vehículo digital ha comenzado

Escrito por , 24/01/2014

Vivimos tiempos de cambio. Tras la transformación vivida en el mundo móvil no era de extrañar que el siguiente asalto para los gigantes tecnológicos fuese el sector de la automoción. Una nueva revolución se está gestando: el software será la bandera de este levantamiento y nuestros vehículos el campo de batalla.

Un mercado muy jugoso, pero…

Desarrolladores y gigantes tecnológicos han consolidado las ventas de aplicaciones móviles en 2013. Con unos ingresos superiores a los 10.000 millones de dólares en el caso de Apple y una cifra superior a los 6.000 en el caso de Google, ambos buscan extender su tecnología más allá de nuevas fronteras y han lanzado su ofensiva sobre el sector de la automoción.

La Organización Internacional de Constructores de Automóviles (OICA) avala el potencial de su mercado con unas cifras de venta por encima de los 80 millones de unidades al año y un ARPU muy superior al de la industria móvil.

Sin embargo, y pese a que parece evidente el inmenso volumen de negocio por descubrir, la revolución tecnológica no termina de llegar al mundo de las cuatro ruedas y es que se está olvidando incluir al principal actor en esta historia: la industria automovilística.

Los fabricantes de automóviles se enfrentan a una papeleta complicada. Son ellos los que tienen la llave del mercado y muchos están tratando todavía de definir su estrategia, debatiéndose entre lanzarse al desarrollo de sus propios sistemas o acordar alianzas estratégicas con otras compañías del sector tecnológico como Apple, Google o Microsoft.

Si se alían, reducen una gran parte de los riesgos, pero pueden perder la oportunidad de conseguir su particular porción de un pastel que a todas luces va a ser grande. Futuros servicios como el pago por uso en aseguradoras, asistentes de aparcamiento, herramientas de testeo y mantenimiento o nuevos modelos de compartición de vehículos y aplicaciones hacen que no quieran abrir sus puertas a terceros hasta no tener clara su estrategia y el tamaño de la porción del pastel a la que pueden aspirar.

 

 

La doctrina del consumidor

Según palabras de Hideki Okano, Mazda Staff manager, en el CES de Las Vegas: ”En el mercado americano la conectividad y el entretenimiento a bordo se están convirtiendo en un factor de decisión importante a la hora de comprar un coche.” Este hecho está empujando a los fabricantes a considerar nuevos sistemas en el diseño de vehículos para amoldarse a la demanda de los consumidores y favorece a los gigantes de la industria digital.

En esta línea, surgen dos grandes iniciativas: por un lado, la recientemente anunciada por Google Open Automotive Alliance con la que Audi, GM, Google, Honda, Hyundai y NVIDIA han adquirido el compromiso de llevar la plataforma Android al mundo del automóvil durante 2014. Y, por otro lado,  el nuevo estándar en el que trabaja Apple iOS in the Car para que sus dispositivos puedan interactuar con los sistemas de a bordo que integran los fabricantes.

Una nueva arquitectura software y hardware

Pero, ¿de qué estamos hablando? El esfuerzo va mucho más allá de acuerdos y alianzas comerciales entre industrias. Si se pretende una verdadera revolución disruptiva en el mundo de las cuatro ruedas hay que superar lo evidente, no sólo se trata de colocar una pantalla táctil con una bonita interfaz de usuario y rodearla de aplicaciones orientadas al entretenimiento, sino de ser capaces de rediseñar por completo los sistemas de los vehículos y definir una arquitectura software y hardware que permita que el sistema operativo pueda acceder y controlar los módulos principales:

  • Chasis y seguridad
  • Tren motriz
  • Panel de control e instrumentación
  • Info-entretenimiento e interfaces de usuario
  • Comunicaciones

A día de hoy aún no está muy claro hasta dónde se quiere llegar, se habla de aplicaciones y servicios pero otras ideas como vehículos autónomos sin conductor suenan en las mentes de muchos y generan acalorados debates. Al margen de esta controversia, hay una máxima principal, un concepto sobre el que hay mucho que aprender del pasado: la compatibilidad del hardware y la lucha contra la fragmentación de versiones son la clave en esta revolución.

La matriz del dolor

Una de las características más importantes de la revolución digital en el mundo móvil ha sido la rápida rotación en cuanto a versiones de dispositivos y sistemas operativos. No hay que olvidar que el primer iPhone salió a la luz en 2007, Android anunció su primer terminal un año más tarde con T-Mobile: G1 y, desde entonces, la renovación ha sido rica e incesante. Si estimamos que en Europa la vida media de un teléfono móvil es de quince meses, es relativamente fácil para fabricantes desarrolladores adaptarse a la hoja de ruta que los consumidores van marcando.

Aun así, el fantasma de la fragmentación no sólo no desaparece, sino que en el caso de Android somete a los desarrolladores a la conocida como “Google’s Matrix of pain” , que ilustra el esfuerzo necesario para mantener aplicaciones en el mercado, así como la dificultad de Google para aumentar el ingreso medio por usuario frente a la tienda de Apple.

Si consideramos que el mercado del automóvil cuenta con una rotación mucho menor que el de los dispositivos y que la diversidad de fabricantes es muy importante, no es difícil entender que el control de la fragmentación es el principal reto a la hora de diseñar plataformas en las que la seguridad, la estabilidad y la experiencia de usuario deben ser las premisas fundamentales.

Algunos piensan que la única solución radica en separar totalmente el ámbito del vehículo digital del mundo de los terminales. Sin embargo, no hay ninguna duda de que el consumidor demanda una única puerta hacia su mundo digital, por lo que la evolución hacia modelos de arquitectura híbridos, en los que nuestro propio teléfono actúe como un “cerebro” extraíble e intercambiable cobran mucho más sentido.

2014 traerá sorpresas

¿Cómo se mitigará el riesgo de la fragmentación? ¿Se alcanzarán unas cotas de seguridad y estabilidad suficientes? ¿Cuál será la postura de los reguladores? ¿Qué nuevos modelos de negocio surgirán? ¿Cuáles desaparecerán? ¿Cómo afectará a nuestro día a día y manera de relacionarnos?

Son muchas las preguntas todavía, pero no hay duda de que los ecosistemas cerrados de nuestros coches tienen los días contados, de que la transformación tecnológica se está gestando y de que sus consecuencias cambiarán al mundo una vez más.

Imagen: seanmcgrath

 

Sobre el autor

Julen Di Pietro Avezuela

Julen Di Pietro Avezuela

Ingeniero de Telecomunicaciones y MBA por la EOI. Curioso insaciable, viajero inagotable y amante de los nuevos retos que me ayuden a tener una mejor perspectiva de nuestro entorno. Reparto mi tiempo libre entre el mundo TI, guitarras, amplificadores y música rock.
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