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Innovación
10 de mayo de 2017

Biomímesis aplicada: guía para innovar a partir de la naturaleza

Biomímesis aplicada: guía para innovar a partir de la naturaleza

Biomímesis aplicada: guía para innovar a partir de la naturaleza

Escrito por , 10/05/2017

Pocos sabrán que la Torre Eiffel se construyó emulando un fémur humano, que Isaac Newton dio con la ley de la gravitación universal a golpe de manzana en su cráneo o que Leonardo Da Vinci creó el primer helicóptero a partir de la observación del vuelo de los pájaros. Hace casi dos años descubrí la biomímesis y despertó en mí tal admiración que escribí un post sobre cómo innovar o resolver problemas aprendiendo del ingenio de la naturaleza. Y es que la biomímesis nos ha enseñado que es posible crear colores sin tóxicos, conseguir adherencia sin pegamento, permanecer limpios sin químicos o construir edificios termorregulables sin CO2.

Su campo de aplicación es muy amplio. En medicina los investigadores han sido capaces de convertir una hoja de espinaca en tejido de corazón que late, inspirarse en el caracol más venenoso del mundo para desarrollar un tipo de insulina tres veces más veloz que la convencional o encontrar una vacuna para la gripe en la piel de un sapo. En el sector energético se ha ganado eficacia al aplicar en los paneles solares la distribución de las florecillas de los girasoles mientras que investigadores de la Sorbona han desarrollado turbinas eólicas que imitan las alas de las libélulas para que los molinos produzcan más energía sin apenas viento.

Pero me pregunto ¿cómo se hace?, ¿cuál es el proceso para aplicar la biomímesis y crear soluciones eco-innovadoras? He contactado con Rafael Aparicio, fundador de Biomival, una startup que lleva desde 2012 desarrollando soluciones en este campo y forma parte de la Biomimicry Iberia Association (BIA). Su primera y galardonada creación fue una turbina, cuyas paletas siguen el modelo del pico de un flamenco rojo, capaz de obtener más energía de las olas que el resto de modelos disponibles en el mercado. Además, ha diseñado campañas de promoción que imitan estrategias de espermatozoides: “ser el primero, el mejor y el único”, ha realizado estudios de captación de clientes inspirados en el modo en que la araña atrapa a su presa en la red o de localización y expansión de un negocio con algoritmos de los patrones de crecimiento del coral.

-Rafael, según tu experiencia, ¿qué pasos hay que seguir si queremos aplicar la biomímesis para resolver un problema?

-Primero es necesario definir de manera clara y concisa el problema y comprender muy bien los sistemas biológicos. Ejemplos como la obtención de un tejido como la seda de araña demuestran que el proceso hacia la solución no siempre es tan sencillo como “copiar un compuesto orgánico”. Hace falta el mismo rigor que en todas las demás disciplinas científicas.

En segundo lugar, debemos establecer si lo que queremos es innovar con algo no existente para beneficio de la humanidad (partir de la solución a través de la biología), o solucionar un problema detectado (a través de la ingeniería). El siguiente paso es trabajar en estrecho vínculo con un biólogo (pues conoce mejor que el técnico qué especie hace qué, dónde buscar, etc.) o un experto en biomímesis y, finalmente, llevar a cabo el proceso de análisis y abstracción, que está muy bien estandarizado tanto desde Biomimicry 3.8 como por la ISO.

Por ejemplo, una hoja tiene infinidad de funciones, pero podemos abstraer “captar energía solar”, “minimizar el efecto del viento” o “crear estructuras más resistentes”, de entre todas ellas.

Evidentemente, siempre es más sencillo si se cuenta con un profesional formado en biomímesis. En la actualidad en Biomimicry Iberia contamos con un amplio espectro de profesionales que abarcan desde la biología a la arquitectura pasando por la ingeniería o la comunicación, y que proceden de Estados Unidos, Reino Unido Francia, Méjico… y, por supuesto, España y Portugal.

-El pasado mes de marzo se celebró en Madrid un taller introductorio y experiencial sobre biomímesis en el que participaste con otros expertos en la materia. Los asistentes tuvieron la oportunidad de “aprender haciendo” con un caracol común y una fresa. ¿Qué lecciones extrajeron?

-El objetivo del taller era que los asistentes aprendieran haciendo, sí, tal y como actúa un experto en la materia. Para ello se les entregó unas fichas con datos de algo tan sencillo como un caracol, con la explicación de algunas de las funciones de las distintas partes de su organismo: la viscosidad de su cuerpo, las características de su concha, las antenas, la boca, el pie, el moco…, así como casos aplicados de soluciones que ya ha proporcionado el caracol a la industria, la arquitectura o el arte. Por ejemplo, geles autolubricantes, el robot del MIT RoboSnail, el mantenimiento de la temperatura, el diseño del implante Bioarch, o superficies que se limpian solas. Luego pedimos a los alumnos que encontraran respuestas en la naturaleza para traerlas a la sociedad y, finalmente, se les propuso un problema concreto: cómo evitar catástrofes, para que lo solucionaran a partir de lo que habían aprendido del “maestro caracol”.

-¿Y cuál fue el resultado?

-Algunas de las soluciones ideadas, tan solo en el transcurso del taller, resultaron realmente interesantes, como un calzado ecológico para su fabricación y uso en centros de acogida de refugiados o sistemas de columnas con elementos móviles capaces de realinear su centro de gravedad tras un terremoto para lograr mayor resistencia, por citar solo dos ejemplos. Fascinante ¿verdad?

-Desde luego. ¿Y la fresa también fue tan inspiradora?

-Theresa Millard, presidenta de Biomimicry Iberia, explicó a los asistentes que algo tan simple como una fresa cumple funciones muy diversas como anunciarse (color), distribuir las semillas de forma geométrica y matemática, optimizar el espacio, aglutinar el nutriente y un largo etc. Luego se pidió a los participantes que aportaran ideas de lo que les sugerían las diferentes funciones de la fresa. Es curioso ver cómo al mismo tiempo que pensaban, se estaban acercando a la fresa con otra mirada, prestándole una atención “nueva”. Recuerdo que cuando comenté al grupo que la fresa, el huevo, el caracol o la piña comparten la misma formulación, uno de los asistentes exclamó ¡por eso un amigo mío abre la piña (forma ovoide) de un solo corte en espiral! (en lugar de varios cortes paralelos como solemos hacer), y es que son la misma forma matemática con diferente signo en geometría proyectiva. Un ovoide genera espirales en el agua, y una espiral hace “flotar” a un ovoide (Edwards, “The vortex of life” y Viktor Schauberger hablan mucho de esto).

-Es indudable que el estudio de organismos, procesos y sistemas naturales puede ayudarnos a encontrar formas novedosas con menor impacto ambiental. ¿Qué recomiendas a aquéllos que quieran sembrar una conciencia eco innovadora y seguir aprendiendo sobre biomímesis?

-Que recojan el testigo de esta llama que se nos ha ido pasando desde Leonardo Da Vinci. Por nuestra parte estamos muy centrados en su transmisión sobre todo a los estudiantes porque somos conscientes de que las innovaciones de este tipo necesitan tiempo para introducirse en la sociedad y los jóvenes son más flexibles y están más abiertos a la innovación pero en realidad cualquiera puede tener esta actitud aperturista a lo nuevo. También estamos trabajando para lograr un doctorado en Europa especializado en biomímesis en el ámbito en que más daño hizo la crisis: en la construcción y el ahorro energético.

-Así que bebéis de la fuente del gran Leonardo Da Vinci…

-Él dijo: “El ingenio humano nunca producirá ninguna invención más bella, ni más simple, ni más apropiada que las que hace la naturaleza“. Ese espíritu, que luego ha calado en otros como Gaudí, cristaliza en Biomimicry 3.8 (de la que muchos miembros son formadores certificados) así como en su vertiente europea. Desde la asociación, que forma parte de una red internacional de expertos en la materia, estamos encantados de “evangelizar” en este sentido. Funcionamos como la naturaleza (en red, no jerárquicamente) y lo que no conoce uno, lo sabe otro. Tampoco tenemos problema en reproducir nuevas “esporas”, como refleja el hecho de que siendo “Iberia”, abarquemos casi tantas nacionalidades como individuos.

Y, desde luego, es clave la divulgación, como la que se hace desde A un clic de las TIC, el blog de Biomival, natureinspireus o BiomimicryIberia.

Imagen: Bitargi

Sobre el autor

Ana García-Valenzuela

Ana García-Valenzuela

Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Autónoma de Madrid, mi carrera profesional siempre ha estado ligada al mundo comercial y la comunicación. Todo un privilegio. Poner "corazón" a las palabras ha sido el motor principal de mi actividad durante cerca de una década. Si algo he aprendido es que si le sumamos innovación, equipo y cliente, la historia puede ser perfecta. Tal y como dijo Henry Ford, “Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos, es el progreso. Trabajar juntos es el éxito". ¿Escribimos juntos una historia?
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