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Dispositivos
27 de febrero de 2018

El futuro del desktop es incierto

El futuro del desktop es incierto

El futuro del desktop es incierto

Escrito por , 27/02/2018

Recientemente Microsoft hacía oficial el abandono de su propio sistema operativo móvil (Windows Phone) y optaba por una estrategia basada en compatibilizar su ecosistema con los diferentes sistemas operativos móviles. Esta alternativa los deja sin ventaja competitiva en primer término frente a otros grandes desarrolladores de software (mucho más acostumbrados a “coo-mpetir/com-perar” con los dueños de los sistemas operativos) y, en segundo término, y mucho más preocupante, frente a los propios dueños de estos sistemas operativos: Google y Apple.

En la actualidad podemos decir sin temor a equivocarnos que el mundo del software doméstico y corporativo está dominado por cinco sistemas operativos: tres que podemos denominar “de escritorio”(Windows de Microsoft, MacOS de Apple y Linux … ¿de la humanidad?) y dos sistemas operativos móviles: Android de Google e IOS de Apple.

La disyuntiva a la que nos enfrentamos en un futuro cada vez más cercano es que los dispositivos móviles y desktop se están entremezclando. Podemos simplificar esta “fusión” fundamentalmente por dos vías:

  • La fusión del hardware

Las tabletas, procedentes del mundo móvil, basadas en chips ARM, cada vez son más potentes, más grandes y con pantallas de mayor resolución y van incorporando ergonomía del mundo desktop (teclados y ratones).

Por su parte, los portátiles, procedentes del mundo desktop, basados en chips Intel/AMD, son cada vez más finos y ligeros, con mayor autonomía. Discos duros de estado sólido, pantallas táctiles y arquitecturas multicore/GPU ultra-eficientes cada vez más parecidas a los chipsets del mudo móvil hacen que la barrera entre tablet y portátil sea cada vez más difusa.

A su vez, los corazones (o, mejor dicho, cerebros) de estos dispositivos, dominados hoy por las dos grandes arquitecturas de este siglo: Intel (diseñador y fabricante) en el mundo PC y ARM (solo diseñador) en el mundo móvil, van convergiendo en todos los sentidos. El primero, hacia abajo en eficiencia, integración y simplicidad. El segundo, hacia arriba en funcionalidad y potencia. Desde hace más de un año podemos encontrar en el mercado tablets-PC con micros Intel capaces de hacer multi-boot de Windows10 y Android y todo esto nos hace vislumbrar un solapamiento cada vez más profundo en un horizonte temporal casi inminente.

  • La fusión del software

Muchos lo han intentado pero todavía nadie ha conseguido un nuevo paradigma: un único sistema operativo para todos los dispositivos (PC y móvil).

Ésta es quizá la clave de este artículo, y por lo que comienza con la muerte de Windows Phone, y es que quizá hasta ahora era a Microsoft a quien percibíamos con las ideas más claras en este sentido, primero con su irrupción “a la fuerza” en el mundo móvil (la famosa compra de Nokia) y segundo, con una desenfrenada carrera para y hacia la convergencia del sistema operativo con continuas y forzadas renovaciones de los Windows (Vista, Siete, 8 y finalmente casi alcanzándolo con Windows 10 y su plataforma universal UWP). Podemos decir que Microsoft ha ejecutado a la perfección la parte desktop, incluso ha hecho convivir mejor que nadie las arquitecturas de 32 y 64 bits, pero no lo ha conseguido en la parte móvil, y esto lo deja a merced de sus rivales en esta estrategia. Desde los orígenes de Windows es la primera vez que existe una amenaza tan real de perder el dominio casi absoluto que tiene en el mundo PC/desktop.

Respecto al resto de actores, podríamos pensar que Apple, con su IOS / MacOS (antes OSX) ya se encuentra en una posición perfecta para la confluencia pero, si rascamos un poco, nos damos cuenta de que se trata de dos sistemas operativos absolutamente diferentes. Si bien su creador intenta hacer que se parezcan en su aspecto externo y convivan cada vez más transparentemente para el usuario final, los desarrolladores externos tienen que producir software para uno u otro de forma independiente. En este sentido, Apple ya ha anunciado que sus próximos MacOS este año podrán correr aplicaciones IOS. Está por ver en qué circunstancias y condiciones.

Canonical (empresa propietaria de Ubuntu) intentó durante años llevar su sistema operativo por excelencia a tablets y móviles sin demasiado éxito, fundamentalmente por la falta de drivers adecuados en Linux, que los fabricantes (víctimas de interminables marañas de patentes) solo exponen de forma cerrada en Android. Como sabéis, el núcleo de Android no es más que un Linux (kernel) modificado para simplificación en la biblioteca más interna que existe (libc), que hace que todo lo que se construye encima de ella (y eso es todo) sea binariamente incompatible. De ahí que, aunque son más que hermanos, actualmente un Linux no puede correr código Android y viceversa.

De la aventura FirefoxOS de las Telcos recordemos que algo similar ya lo había intentado Google con su ChromeOS. La idea de que un navegador se convierta en un sistema operativo cliente de servicios en la nube aprovechando los nuevos protocolos y estándares como HTLM5 parecía muy simple y coherente, con grandes ventajas en el papel, pero en la práctica se ha topado con la cruda realidad de un fracaso en gran parte anunciado. Las razones pueden ser muchas: desde la más simple (“no tiene whatsapp”) a otras más complejas, como un error de concepto grave en su origen: un navegador es en realidad un software extremadamente pesado y consume más recursos que un sistema operativo completo y, por esta razón, un móvil con FirefoxOS difícilmente podrá ser más barato que otro con Android.

También Google ha estado moviendo ficha soterradamente y ha desarrollado un kernel desde cero, con el propósito de crear un gran nuevo sistema operativo realmente mutidispositivo (Fucshia), que podría sustituir a Chrome OS y quién sabe si algún día a Android, y que busca ser capaz de correr en dispositivos tan pequeños como las minimáquinas del Internet of Things (IoT) que se generalizarán en neveras, lavadoras y hasta bolígrafos.

Y, por qué no, en esta convergencia PC/móvil también tienen algo que decir los fabricantes de hardware. Su propuesta: un único dispositivo (móvil) para todos los entornos, que pueda ejercer labores de PC y de móvil simultáneamente.

Samsung, por ejemplo, propone con sus móviles más avanzados una docking station conectada a un gran monitor, teclado y ratón, que convierte el móvil en un PC de trabajo, con acceso a herramientas de oficina en cloud. Parece demostrado que los nuevos dispositivos móviles van a ir sobrados de potencia, ya que la actual irrupción de la tecnología de 10 nanómetros en los microprocesadores móviles está acercándolos computacionalmente a la capacidad de los micros que tenemos ahora en nuestros portátiles.

Hoy en día, la gran baza de Microsoft en el entorno empresarial (y una de las grandes razones por las que sigue apalancado como sistema operativo de escritorio de referencia) es su gran entorno ofimático: la suite de Office. Además de haber sabido trabajarlo y protegerlo perfectamente durante décadas, junto con su posición dominante en directorio, correo y cada vez más en mensajería instantánea (Lynk-Skype), ha demostrado que va a ser capaz de competir e incluso posiblemente desplazar los entornos de telefonía corporativa/UC de fabricantes tradicionales y Telcos. En este sentido, la oferta de Office365 desde la nube de Microsoft parece posicionada con gran ventaja sobre GSuite de Google o servicios más en desarrollo como los de Amazon. A pesar de lo ocurrido hace unos meses con el famoso Wannacry y los supuestos agujeros de espionaje americanos, parece que pocas compañías se atreven a pensar en migrar su ecosistema informático hacia otros entornos más abiertos/seguros.

No es necesario recordar que históricamente la supremacía de un sistema operativo no la ha dado su calidad de construcción, sino más bien su implantación en el mundo doméstico y, sobre todo, el número de aplicaciones desarrolladas para el mismo, y este último punto es crucial y depende de todos los potenciales desarrolladores del mundo, que obviamente verían como una panacea desarrollar y mantener una sola vez y poder correr sus aplicaciones en todo el espectro de sistemas (desde el móvil hasta el desktop).

Por tanto, dentro de este maremágnum de cambios en el que nos encontramos inmersos, existe la posibilidad cada vez más real de que un nuevo sistema operativo multi-dispositivo acabe imponiéndose sobre el resto y, en este sentido, tras la caída de Microsoft en el mundo móvil Google estaría en una posición lo suficientemente fuerte para poder desbancar a Microsoft del reinado absoluto de casi tres décadas en el mundo del desktop.

Y, para finalizar, también es conveniente hacer una reseña acerca de la influencia de esta convergencia PC-móvil en los negocios Telco, porque obviamente los móviles traen de serie la telefonía a esta convergencia y, ya sea por VoLTE  o por aplicaciones over the top, de una forma u otra los soft-phones se harán con el mercado de la telefonía tradicional. En esta batalla, la clave del éxito seguirá siendo la universalidad.

Solo el tiempo desentrañará lo que suceda. Al fin y al cabo, ésta es solo mi opinión y predecir es fácil, acertar no tanto.

Imagen: Jesús Belzunce Gómez

Sobre el autor

José Luis Fernández Lijo

José Luis Fernández Lijo

Ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad de Vigo. Llevo casi dos décadas en Telefónica, casi siempre ligado a servicios de voz sobre IP en entornos empresariales. Los últimos doce años he estado en Marketing como gestor de productos tan emblemáticos como Ibercom IP, accesos NGN o Corporate IP alojado (HCS).
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