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Banca Digital
26 de marzo de 2018

Fintech: un caballo de Troya amigo para la banca

Fintech: un caballo de Troya amigo para la banca

Fintech: un caballo de Troya amigo para la banca

Escrito por , 26/03/2018

Fintech… sabemos que no se trata de un gimnasio de moda porque ya nos hemos familiarizado con este término, que surge de la unión de finance con technology y engloba los servicios financieros que se prestan bajo el paraguas de las nuevas tecnologías de la información. En el sector seguros es el fenómeno insurtech, en el inmobiliario el proptech y en el jurídico el legaltech, por poner otros ejemplos.

En principio los servicios fintech se prestan desde empresas de nueva creación (startups) con ese fuerte componente tecnológico. Pero esto no impide que las empresas tradicionales del sector financiero, como los grandes bancos, hayan encontrado oportunidades de crecimiento en este ámbito y se estén introduciendo en él, bien directamente o como incubadoras de estas nuevas empresas. En unos años han pasado de verlas como una amenaza a entender que el camino más enriquecedor para ambas partes pasa por la colaboración

Las fintech se sirven de las nuevas capacidades tecnológicas para impulsar la digitalización y tienen, entre otros objetivos, encontrar nichos financieros todavía no explotados o inexistentes, ofrecer servicios con costes más ajustados que redunden en beneficio del usuario final y fomentar el intercambio directo entre usuarios y así minimizar las comisiones. Entre 2014 y 2016 el negocio se multiplicó por seis.

Frente a ellas es cierto que se podría pensar en la banca tradicional como un sector arcaico, pero la realidad es otra. Fue uno de los principales impulsores del desarrollo de la informática con la irrupción de los grandes servidores de IBM denominados mainframes en los años 60. De hecho, estos siguen funcionando en la actualidad por su robustez para muchos de los sistemas fundamentales, aunque por supuesto la banca ha evolucionado y cada vez tiene más peso la banca online y omnicanal.

Lo cierto es que las finanzas, y por ende la banca, es un sector muy complejo y con una normativa  y unas reglas de confidencialidad y de continuidad de negocio muy estrictas, que hacen que la llegada de las nuevas tecnologías merezca un tratamiento especial. Empresas y gobierno están trabajando en la creación de un marco regulatorio más laxo que facilite el desarrollo de las mismas.

España, con un 37 por ciento de usuarios de fintech es uno de los países que más rápidamente se está adaptando al nuevo ecosistema, según el estudio “Fintech adoption index 2017” de EY. Incluso habrá quien piense que aún no es usuario de las fintech pero la realidad es que ya las ha incorporado en su día a día.

Veamos un ejemplo con los medios de pago. Hasta hace poco teníamos cuatro formas de pagar: efectivo, cheque, transferencia y tarjeta. Pero llegó Internet y las cosas empezaron a cambiar, de repente apareció Paypal y, de forma casi mágica, empezamos a poder pagar en páginas web utilizando nuestro correo electrónico. Y luego alguien pensó que sería muy útil el pago entre particulares a través del móvil y hacerlo también en las tiendas a través de este dispositivo, que para qué llevar tarjetas encima… así que es obvio que las fintech están en nuestras vidas. Y, además de los medios de pago, están abordando otros campos:

  • Búsqueda de fondos entre particulares o crowdfunding. Consiste en llevar una idea atractiva al mercado y solicitar financiación directamente a los particulares a través de una aplicación web o móvil, sin necesidad de la intermediación de un banco.
  • El concepto de dinero electrónico, algo muy de moda gracias al bitcoin, que se basa en la tecnología blockchain.
  • Cálculo de riesgos y detección de fraude con aplicación de big data.
  • Gestión de finanzas personales mediante aplicaciones que utilizan algoritmos para decidir las inversiones y precisan de muy poca intervención humana. Aquí la inteligencia artificial cobra protagonismo.

Y me gustaría terminar con un ejemplo de penetración de los nuevos servicios fintech en los pagos digitales que he vivido en primera persona como encargado de recoger el dinero para hacer un regalo a una compañera. Cada uno aportaba diez euros y había tres opciones de pago: efectivo, Bizum y Paypal. Participaron 66 personas y, como se puede ver en el gráfico inferior, el efectivo sigue siendo la forma de pago preferida, con un valor aproximado del 70 por ciento, pero ya un 30 por ciento de los participantes eligió un medio digital, con un reparto bastante similar entre Paypal y Bizum (15 por ciento cada uno):

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Pero del análisis de los datos (insights, que dirían los especialistas en big data) se desprende alguna tendencia interesante. Por ejemplo, de aquellas personas que no me conocían ni tenían mi teléfono móvil, los que no optaron por traerme el efectivo a mi sitio, se decidieron por Paypal, quizá porque ver un correo electrónico que coincide con el nombre les transmitía más seguridad.

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Otro posible análisis es ver cómo pagaron los participantes según si se sentaban cerca de mí o no. Se supone que los que están en otras plantas o edificios deberían ser más proclives a usar medios digitales pero no se detecta esa menor utilización del efectivo en las personas lejanas físicamente, lo que corrobora que el efectivo sigue siendo el método favorito de la gente, o bien que hubo compañeros que decidieron aprovechar la situación para acercarse a saludarme.

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En cualquier caso,  fintech es un sector apasionante, que va a traer muchas sorpresas a las finanzas de empresas y particulares.

Imagen: geralt/pixabay

Sobre el autor

Julio Mestre Valdés

Julio Mestre Valdés

Ingeniero Superior de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Valencia y proyecto de fin de carrera en el Politécnico de Torino. Actualmente lidero ofertas de externalización TIC para los grandes clientes de Telefónica. Entre mis aficiones están el deporte, la lectura y ver series de televisión (cómo no, en Movistar+).
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