Comparte:
Transformación Digital
5 de octubre de 2018

Sentido común y naturalidad en nuestra relación con la tecnología

Sentido común y naturalidad en nuestra relación con la tecnología

Sentido común y naturalidad en nuestra relación con la tecnología

Escrito por , 5/10/2018

En una de las conferencias de la RSA en San Francisco de este año, el mayor evento de seguridad en el mundo, se contó una historia muy interesante que me gustaría compartir.

Contaba un ponente que durante un viaje en avión en uno de esos vuelos largos, en los que uno se aburre tanto que busca cualquier oportunidad para entablar una conversación, se sentaba a su lado una persona con la que acabó teniendo una charla muy interesante.

Su compañero de asiento era un profesional con una gran experiencia en el mundo de la tecnología y sistemas, dueño de una mediana empresa. Le contó que se había dado cuenta de que no realizaban copias de seguridad de ningún tipo y había una máquina especialmente crítica que controlaba la línea de ensamblaje, así que decidió realizar un backup. Estamos hablando de la era de los disquetes de 5 ¼ (floppy dics), así que necesitó un montón de tiempo y diez de esos disquetes para completar el proceso. Cuando finalizó se los dio a su secretaria para que los etiquetara y los guardara en la caja fuerte.

Tres meses después hubo una subida de tensión muy fuerte que afectó seriamente a la máquina de ensamblaje. Por suerte se había hecho aquella copia y se podría recuperar el sistema. Pero, al introducir el primer disquete en el sistema, apareció un mensaje de error. Era imposible acceder a la lectura de los disquetes. El backup no había servico de nada y fue necesario realizar todo el proceso de reconstrucción del sistema desde cero.

Una vez restaurado éste, se volvió a hacer un backup con otros diez disquetes y, finalizada la operación, de nuevo se los dio a su secretaria para que los etiquetara y los guardara en un lugar seguro. Esta vez quien contaba la historia se encontraba en la misma sala que ella realizando otras tareas. Entonces pudo comprobar cómo realizaba el proceso de etiquetado, que era introduciendo los disquetes como podía en la máquina de escribir y entonces comenzaba a pulsar las teclas fuertemente para etiquetarlos. Por supuesto, la operación inutilizaba los disquetes.

El hombre contaba que no podía salir de su asombro, pero se dio cuenta de que no era un fallo de la secretaria, ya que se le había dado la tecnología pero no el conocimiento para usarla. Reflexionó que quizá se tendría que haber tomado unos minutos para hablar con ella, explicarle lo que necesitaba y cómo hacerlo.

Es una anécdota extrema pero me sirve para traer a colación que cada día nos enfrentamos a nuevas tecnologías, pero no siempre tenemos las capacidades para usarlas ni tomamos las mejores decisiones sobre cómo hacerlo. Estamos en una era de grandes cambios o incluso un cambio de era: la globalización y deslocalización de las empresas, un nuevo consumidor más exigente, nuevos modelos de negocio más ágiles, smart digital workers que trabajan de manera más flexible… Aparecen constantemente herramientas que nos ayudan a ser más eficientes y productivos, o ésa es la idea, pero lo que realmente ocurre en muchas ocasiones es que acabamos apabullados con tanta aplicación y tanta tecnología.

Los expertos explican que el ejercicio correcto consiste en analizar cada caso de uso, identificar sus necesidades y utilizar aquello que sea más conveniente para resolverlas. No es una tarea sencilla y además la adopción de nuevas herramientas es muy complicada por la propia naturaleza humana de resistirse a los cambios, sobre todo si son continuos.

Y ahí creo que la inteligencia artificial, a través de los asistentes de voz, va a jugar un papel clave para facilitarnos la vida. Personalmente espero como agua de mayo poder dar instrucciones a un robot que nos simplifique tareas como establecer una videoconferencia al llegar a una sala o desde el PC, pero sin necesidad de un PIN, o para que abra una aplicación sin necesidad de contraseña. La clave del éxito de su uso residirá en que no resulte complicado, sino algo natural, que fluya. Estamos en un momento de proliferación de asistentes personales, entre los que Aura se está posicionando, pero quizá, como en los “Inmortales”,  sólo quede uno, o uno para el entorno personal y otro para el profesional… Lo veremos.

Otro aspecto importante, como apuntaba un compañero recientemente, es que con los robots, como pasaba con la secretaria del ejemplo con el que empezaba, también hay que tomarse tiempo para hablar con ellos y que entiendan claramente las instrucciones y adopten el tono adecuado. De lo contrario podrían confundir las peticiones y, en vez de hacer un backup, mandar una felicitación de Navidad a toda la empresa en pleno verano y, encima, ante el aviso ponerse bordes.

Imagen: Pixabay

Sobre el autor

Raquel Pérez Serrano

Raquel Pérez Serrano

Licenciada en Ciencias Físicas y Ex MBA por el IE, reciclada a Marketing y Estrategia y con alma de escritora y profesora. Con una curiosidad inmensa que me transporta constantemente al mundo de la innovación, a la tecnología y al cambio. Siento la necesidad constante de comunicarme con los niños, con millennials, con mi generación y con los mayores, ya que es mi fuente fundamental de conocimiento. Adoro la belleza material e inmaterial, la armonía y, por supuesto, la ciencia ficción.
Ver todos sus artículos »