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Internet de las cosas
4 de julio de 2012

It’s a vending machine world everywhere

It’s a vending machine world everywhere

It’s a vending machine world everywhere

Escrito por , 4/07/2012

Es cierto: en Europa hay más de 4 millones de máquinas de vending. Máquinas que te sirven café o té, máquinas que te dan de comer. Máquinas everywhere.

¿Son muchas? Bueno, en Japón, el país con mayor densidad tocan a 1 por cada 20 habitantes. En España tenemos solo 1 por cada 62 habitantes. Y sin embargo sus cifras económicas abruman. La industria del vending “alimenticio” mueve aproximadamente 2.500 millones de euros al año en nuestro país: Tocamos a unos 60 euros/año por cada uno. Es decir, esto es un gran negocio. Todos los días nos acercamos a cualquier máquina y depositamos unas monedas, es un gesto común.

Cuando se habla de vending me viene a la cabeza muchas otras cosas: lo primero, el café. Desmentir un bulo: su mala calidad. Es un tema de materiales y producto, una cafetera de vending es capaz de competir con los mejores gourmet de restaurantes: el café se muele en cada consumición, el agua está a su temperatura adecuada. Todo el circuito está higienizado y limpio. Quizás sea el vaso, comentan los entendidos, ¿quién no prefiere una buena porcelana a uno de papel?, quizás sea el español, que mata el sabor del buen arábica con la leche. Los italianos, que de esto saben, lo prefieren solo.

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Pero deciros que el vending es más. Yo ahora veo máquinas por todos los lados. Que mejoran y revolucionan nuestra experiencia del punto de venta.

Maquinas que hasta expenden chuletones

Especialmente me gustan las que venden flores

Máquinas hermosamente diseñadas y refrigeradas que nos ayudan a recibir a nuestros seres queridos en los aeropuertos. Santiago de la Rocha, su propietario nos describe que no sólo puedes comprar la flor, sino que puedes pagar con tarjeta o por qué no, a través de la pantalla que tiene la máquina, interactuar y realizar un envío de flores. No es una máquina de vending, es un quiosco floral.

Y las tenemos hasta en los hospitales para gestionar el gasto del costoso material sanitario. O también para garantizar el equipamiento de seguridad en áreas de trabajo proporcionando los EPI (Equipos de Protección Individual): ahí está su gorro, sus botas, su mono…

Pero deciros que todas estas máquinas no sirven para nada sino se gestionan de forma eficaz, y para que esto suceda deben estar completamente conectadas. Para saber cuánto y cuándo consumen. Para responder a las eventualidades de su mal funcionamiento. Y la crisis que vivimos está poniendo a muchos en su lugar y está digitalizando este mundo, muchas veces obsoleto y offline. Los pequeños operadores no pueden competir en servicio si no disponen de información de lo que sucede a sus máquinas. En  Telefónica estamos desarrollando una exitosa actividad comercial en este sector a través de su oferta M2M. Un servicio que va mucho más allá de la comunicación y conectividad: es telemetría pero también es un aplicativo completo de gestión. Un servicio extremo a extremo.

El sector del vending va a sufrir un revulsivo. Para vender más y mejor hay que tener los ojos encima de la máquina. Para recaudar la cantidad justa, pero también para desarrollar nuevos modelos de pago. O para poner pantallas y ofrecer publicidad. Una máquina conectada es toda una oportunidad de nuevos negocios.

En fin, y allí estaremos apoyando el cambio.

Imagen: Flickr Midorisyu

Sobre el autor

Félix Hdez. de Rojas

Félix Hdez. de Rojas

43 años. Vallisoletano. Ingeniero Superior de Teleco y MBA por ESADE. Profesor de emprendimiento digital en la UEM. Emprendedor, visionario y apasionado por las TICs. Creo en la transformación y en el gran valor que aporta la hiperconectividad y la IoT a nuestra sociedad de la información. Ya con muchos años de experiencia y cada vez con más ganas de aprender de todo un poco. Me siento un niño recién parido. Dispuesto a vivir nuevas aventuras: El marketing y los contenidos digitales... Quién quiera saber más que me pregunte. O que busque mi nombre en Google. ¡Ah!, también escribo: visitad mi eloterodelalechuza.com o mis novelas, Spanish Texas y Tempus Fugit Est.
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