Síguenos:
Transformación Digital
9 de agosto de 2017

La cognotecnología, la singularidad y nuestras vidas dentro de treinta años

La cognotecnología, la singularidad y nuestras vidas dentro de treinta años

La cognotecnología, la singularidad y nuestras vidas dentro de treinta años

Escrito por , 9/08/2017

¿Habéis oído hablar de la cognotecnología? Consiste en comunicar nuestro cerebro con los ordenadores y es que, como escribía mi compañero Álex, “La carrera por desarrollar la API para el cerebro humano ya ha comenzado”. El cerebro se divide a día de hoy en tres secciones: reptiliano (instintos), límbico (emociones) y neocórtex (inteligencia). Se habla de crear una exo-córtex para tener una inteligencia superior y conectarnos directamente a otras máquinas o plataformas como Google.

¿Os imagináis un mundo en el que los humanos nos fundiéramos con la tecnología? ¿Y en el que fuera posible combatir cualquier tipo de enfermedad? Puede parecer algo muy lejano o incluso una utopía, pero está más cerca de lo que pensamos…

La inteligencia artificial está avanzando a pasos agigantados y se estima que en 2029 tendremos la primera máquina capaz de pasar el famoso Test de Turing. Es decir, nos resultará imposible distinguir si estamos hablando con una máquina o una persona.

La única forma de conseguir que un programa imite y supere la inteligencia humana es que aprenda sobre la marcha. Que observe, tome decisiones, se equivoque, aprenda de la experiencia y vuelva a empezar. Si se repite el proceso miles de veces es posible conseguir un software que, a cada tanda, se haga exponencialmente más inteligente. De eso precisamente se encargan disciplinas como las redes neuronales artificiales, el machine y deep learning o los algoritmos genéticos.

Aquí es donde entra en juego la “singularidad tecnológica”, que se refiere al advenimiento hipotético de la inteligencia artificial fuerte y la llegada a un punto en el que ningún ser humano sea capaz de entenderla o de predecir su comportamiento.

Quizá podría asociarse a algo negativo pero no lo es… La humanidad conseguiría trascender los límites que le impone la biología (físicos y mentales) a través de la tecnología. Para abrazar esa colaboración entre hombres y máquinas es necesaria una idea de humanismo algo más abierta, lo que se conoce como humanismo extensivo.

Pero para que todo esto ocurra es necesario que la tecnología avance y evolucione. Por ello se está poniendo énfasis en las tecnologías conocidas como GNR (Genética, Nanotecnología y Robótica):

Universidades, grandes empresas e incluso gobiernos están llevando a cabo diferentes planes para afrontar esta convivencia entre humanos y máquinas. El MIT tiene todo un departamento que estudia los sentimientos de los robots, en Corea están elaborando una ley para otorgarles derechos humanos ya que prevén que en 2020 todos los hogares contarán con uno de ellos.

Llegados a este punto la pregunta es… ¿para cuándo la singularidad? Para responder a esta cuestión, Ray Kurzweil y Peter Diamandis fundaron en 2008 la Singularity University con la ayuda de la NASA y Google y, tomando como referencia, entre otras cosas, la Ley de Moore, estiman que llegará entre 2029 y 2045.

La tecnología avanza de manera exponencial. Hace cien años nadie creía que fuera posible viajar al espacio, hace cincuenta era impensable soñar con tener la tecnología de un smartphone en nuestro bolsillo… así que ¡a saber cómo serán nuestras vidas dentro de treinta años!

Sobre el autor

Juan Vázquez Barco

Juan Vázquez Barco

Ingeniero de Telecomunicaciones, trabajo como ingeniero preventa de Grandes Clientes en Telefónica. Dedico mi tiempo libre a pequeños proyectos/sueños, como Hyperloop, que me permiten evolucionar como persona y como profesional. Apasionado por la tecnología y la innovación. ¿Mi sueño? Mover el mundo.
Ver todos sus artículos »