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Economía Digital
14 de noviembre de 2017

La cultura de los datos abiertos, un filón por explotar

La cultura de los datos abiertos, un filón por explotar

La cultura de los datos abiertos, un filón por explotar

Escrito por , 14/11/2017

Decía Ortega y Gasset que en la evolución de la tecnología era más importante la imaginación que la propia inteligencia. Corría el año 1933 y compartía en un curso de verano sus “Meditaciones sobre la técnica” en un momento en el que aún no se había acuñado el término “emprendedor”. El tiempo le ha dado la razón y aquel “ser técnico” del que hablaba, incapaz de vivir sin sus “ingenios”, hoy se asoma a un futuro plagado de posibilidades de la mano de la inteligencia artificial y un ecosistema de avances tecnológicos que le facilitan la aspiración de convertir en realidad todo aquello que imagina.

Curiosamente, en una sociedad que parece ignorar su pasado, nos afanamos por perfeccionar modelos predictivos que permitan planificar sobre seguro nuestros próximos pasos. La respuesta está en el rastreo de huellas de lo ocurrido ayer y cuanta más información podamos recopilar (y más diversa sea), más fiable será la conclusión. El imperio de los datos es el gran filón para el desarrollo económico de nuestro siglo y el enorme potencial del open data relacionado con actividades culturales también se convierte en petróleo para otros sectores.

Consciente de ello, la Biblioteca Nacional de España (BNE), pionera en el maridaje entre cultura y tecnología, ha promovido la segunda edición de una  jornada que invitaba a reflexionar sobre “La cultura de los datos abiertos”, como acto preliminar del encuentro Aporta, que este año se celebraba bajo el lema “El valor de los datos en el ecosistema global”.

Nos encontramos ante un mercado en crecimiento por volumen de facturación y capacidad para generar empleo. En el ámbito del open data, España ha realizado un esfuerzo considerable para proporcionar a los ciudadanos datos del sector público, lo que nos situa en este ámbito como el país europeo mejor preparado para implementar políticas de datos abiertos en beneficio del sector público o privado, la investigación o proyectos de calado social. Sin embargo, como apuntó Ana Santos directora de la BNE, pese a que la información cultural es la más demandada por las empresas a las instituciones públicas, continua siendo la menos reutilizada. Algo que sorprende dado su potencial para ámbitos tan dispares como la educación, el ocio o el turismo.

Y es que cuando se habla de datos culturales no se trata solo de maximizar el valor de nuestro patrimonio para los ciudadanos, sino que, más allá del propio producto, se extiende a la actividad realizada en torno a esas obras. Pensemos por ejemplo en la utilidad de datos sobre visitas a museos, teatros o bibliotecas en ciudades como Madrid o Sevilla, convenientemente “cocinados”, para el sector público (incentivos al turismo, dimensionamiento de recursos, transporte, oferta de ocio, etc.) y privado (horas de mayor/menor afluencia, ubicaciones para los establecimientos, publicidad, etc.). Eso por no hablar de un nuevo concepto de consumo cultural más interactivo, lúdico y atrayente para estimular la curiosidad de las nuevas generaciones (caso de Rijks Studio con su propuesta de acercamiento al arte de Rembrandt). De todo ello habló Marcelo Soria-Rodríguez, cuando insistió en un nuevo concepto de “acompañamiento cultural” en el que tecnologías como open data y big data tienen mucho que aportar.

El potencial predictivo de los datos de índole cultural no se restringe al ámbito educativo (aunque en este campo resulta esencial). En el encuentro también se compartieron experiencias de diversa índole tanto del mundo académico como empresarial.

En el ámbito de la  investigación destaca el proyecto que promueve el Instituto Cervantes, conocido como EDI-RED, sobre la edición española e iberoamericana desde el siglo XIX. No se trata de un portal convencional sino que realiza un auténtico cartografiado de la edición en lenguas peninsulares, incluye materiales en distintos soportes (fonoteca y videoteca) y una “webgrafía” basada en la web semántica que supera el concepto clásico de bibliografía. Es posible encontrar no solo memorias de editores, sino entrevistas o materiales relacionados con ferias del libro y, además, rescata proyectos de emprendimiento como los protagonizados por aquellas mujeres impresoras y editoras del siglo XIX. ¿Se os ocurre mejor embajador de nuestra cultura que un retrato 360 grados de uno de los sectores más potentes de nuestra industria?

Telefónica Open Future describió su experiencia en proyectos como Aura, a la hora de explotar los datos de los clientes en beneficio de su propia experiencia.

Además el gran filón de los datos supone un revulsivo para el propio mercado laboral e impulsa nuevas versiones de profesiones clásicas, como el periodismo de datos. Pensemos también en la contribución de expertos en tecnologías del lenguaje (filólogos principalmente) en equipos multidisciplinares dedicados a investigar nuevos escenarios de uso para la inteligencia artificial y el data scientist, que el New York Times calificaba como la profesión más sexi del mundo, empieza a ser objeto de deseo.

Nos encontramos ante una nueva cultura eminentemente colaborativa presidida por los principios de reutilización y servicio a la sociedad. Y es precisamente en el terreno de la innovación social donde los ciudadanos podemos palpar en soluciones “de carne y hueso” los avances tecnológicos. Por ello, el evento no olvidó dedicar un espacio a iniciativas tan interesantes como HackforGood, MujeresTech o los disruptivos DataBeers.

Sin duda, algo nuevo está ocurriendo y en realidad, de una u otra forma, la cultura de los datos abiertos tiene impacto sobre todos y cada uno de nosotros. La economía del conocimiento es compleja y tiene un gran potencial que trasciende las paredes de los laboratorios de I+D. Lo queramos o no, somos “seres técnicos” y si a la imaginación se le une la inteligencia, esa puede ser una buena noticia para la evolución de nuestra sociedad.

Imagen: Hernán Piñera

Sobre el autor

Carmen Menchero de los Ríos

Carmen Menchero de los Ríos

Profesionalmente siempre he ejercido en el ámbito de la gestión documental y soluciones de ECM, en distintas instituciones públicas y privadas. He publicado algunos trabajos sobre el sector editorial, víctima de una pasión por el libro que se gestó en los cursos de doctorado y que me llevó a licenciarme años después en CC. de la Documentación. Actualmente trabajo en Sistemas de Información desarrollando aplicativos de gestión documental. Me interesa todo lo relacionado con cultura digital... además de viajar, algún deporte y, sobre todo, pasar el mayor tiempo que puedo con mi gente.
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