Comparte:
Economía Digital
26 de julio de 2018

La inteligencia artificial y sus circunstancias

La inteligencia artificial y sus circunstancias

La inteligencia artificial y sus circunstancias

Escrito por , 26/07/2018

-Buenos días: Llamaba por una queja.

-Entendido, le pongo con el bot de reclamaciones.

– Pero, ¿no me puede atender usted?

-Señor, yo soy un mero humano, nuestra inteligencia artificial de reclamaciones lo atenderá mejor.

¿Llegará a producirse esta situación hipotética, y aún alejada de la realidad, en los próximos años? Como decía Sheldon en un episodio de Big bang theory: “Penny, todo es mejor con Bluetooth”. Ahora parece que todo es mejor con inteligencia artificial. Este término y blockchain son los nuevos mantras.

Pero ¿realmente es para tanto? Pues ni tanto ni tan calvo. La inteligencia artificial es una tecnología y, como tal, hay que saber usarla adecuadamente. Es cierto que prácticamente todos los puestos de trabajo -unos más que otros- tienen tareas repetitivas  que pueden automatizarse con diferentes formas de inteligencia artificial, pero es necesario pensar cómo en profundidad y reorganizar adecuadamente y con sentido los puestos de trabajo.

En este sentido, el informe Reshaping business with artificial intelligence, elaborado por The Boston Consulting Group (BCG) y por la MIT Sloan Management Review, indica sin fisuras que un número abrumador de empresas (un 85 por ciento) incorporará la inteligencia artificial a sus negocios para lograr mejoras, reducciones de coste, etc. pero también recoge que solo un 5 por ciento está implementando adecuadamente esta tecnología.

Un amigo me dijo hace poco que su empresa estaba buscando incorporar “inmediatamente” machine learning. La gran pregunta que él se hacía era: “pero, ¿para qué?”. Es decir, tener un gran martillo en busca de clavos puede llevar a dar el golpe incorrecto.

Según algunos nos quedaremos sin trabajo porque muchos empleos estarán automatizados en 2030 pero, en opinión de otros -y la mia-, lo que ocurrirá es que los empleos van a cambiar, como lo han venido haciendo a lo largo de la historia y como en cierta manera se vió ya en la revolución industrial. Eso sí, uno de los problemas es que cada vez vamos más deprisa, pero este asunto merece tratamiento aparte.

Además, la inteligencia artificial, aunque madura yatiene muchísimo recorrido por delante. Estamos en los prolegómenos de lo que llegará a ser cuando haya procesado suficientes datos y haya aprendido suficientes cosas. En este momento aún es como un niño al que hay que acompañar a la piscina para enseñarle a nadar. Quizá esta comparativa con la infancia haga pensar a alguno como Herodes, pero realmente no saldría a cuenta. Además, las posibles máquinas o inteligencias artificiales que podrían reemplazar a un ser humano en tareas complejas, como repartir entregas, de momento serán prohibitivamente caras y muy probablemente necesitarán supervisión humana. Y ¿tiene sentido usar una máquina, en beta continua, cuando además hay que tener a una persona que la supervise?

Desde mi punto de vista la combinación adecuada es que tanto la inteligencia artificial como los procesos de machine learning necesarios para que dicha inteligencia sea útil, han de estar al servicio del negocio y apoyar a los seres humanos, no reemplazarlos por completo.

Y si fuera así,  puestos a sustituir… ¿por qué no también a directivos? Al fin y al cabo, con suficientes conocimientos procedentes de sistemas expertos y de los algoritmos adecuados se pueden tomar decisiones de negocio. Ya se toman para ejecutar transacciones bursátiles de alto valor…

Pero la gran pregunta es: “¿Qué queremos que aprendan las máquinas?: ¿que reduzcan costes?, ¿que resuelvan incidencias? La tecnología, y en concreto la  inteligencia artificial, debe jugar un papel transformador para la empresa. Es una tecnología más, muy potente si, muy transformadora sí, pero una tecnología al fin y al cabo, la cual es necesario cuantificar, valorar e implementar para que aporte valor a la compañía y al empleado.

Una aplicación concreta y en alza es AIOps, o inteligencia artificial para el área de Operaciones, que puede traer la automatización de prácticas o acciones rutinarias (revisar alertas no críticas, reconocer problemas graves de forma más rápida y precisa que los seres humanos y enrutar de forma “inteligente” las conversaciones o interacciones entre grupos de trabajo, entre otras cosas). Pero. como decía estas capacidades “en crudo” no sirven para mucho, hay que entrenarlas, afinarlas y finalmente presentarlas a un ser humano, que es quien finalmente asume la responsabilidad de actuar.

Una persona con la ayuda de algoritmos de inteligencia artificial puede ser mucho más eficiente, cometer menos errores y tener un mayor alcance en su trabajo, sobre todo si a esa omnímoda inteligencia artificial le podemos poner nombre, como a aun animal de compañía. Imaginemos, Jeeves o Mastuerzo, que a mí me gusta más:

– Mastuerzo, necesito información de este cliente; cruza por favor  los datos de ventas del año anterior con los de éste y dime cuántas coincidencias de la referencia de tornillos hexagonales hay y en qué fechas

– Sí, señor

-Date prisa, por favor, lo necesito antes de comer

-¡Cómo no! Sus datos señor…

Imagen: Pablo Quezada

Sobre el autor

Manuel García Gil

Manuel García Gil

Ingeniero técnico industrial (electrónica industrial y automatización), con eMBA en dirección de empresas. Llevo en el sector TI desde el año 2000 que me incorporé a Nortel, después pasé por Dominion, Cisco, Alien Vault y Colt. En la actualidad trabajo en venta especialista global de cloud en Telefónica, desde donde presto soporte a multinacionales para desarrollar oportunidades multipaís con la propuesta de valor de Telefónica en la nube
Ver todos sus artículos »