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Sociedad digital
8 de marzo de 2018

Las nuevas tecnologías como oportunidad contra la brecha de género

Las nuevas tecnologías como oportunidad contra la brecha de género

Las nuevas tecnologías como oportunidad contra la brecha de género

Escrito por , 8/03/2018

Tengo cincuenta años, soy ingeniera de Telecomunicaciones en ejercicio desde 1992 y soy consciente del privilegio de formar parte del grupo sociolaboral al que pertenezco: mujeres con estudios superiores y un sólido recorrido profesional, pero también reconozco que nunca he sentido, al menos directamente, discriminación alguna por razón de género.

Pero ello no es óbice para que reconozca que tenemos, como sociedad, asignaturas pendientes en relación con el desarrollo vital y laboral de nuestras niñas. Y, por ello, como tengo la fortuna de participar muy de cerca en la transformación digital, me siento en la necesidad de compartir la tremenda oportunidad que supone, para la sociedad y las mujeres, el momento que vivimos.

No todas estamos en la misma posición ventajosa de partida. Aún quedan situaciones no deseables que afectan sobre todo a mujeres de entre 25 y 35 años con estudios básicos. Y todas, sin excepción, aún nos encontramos con alguna que otra situación incómoda de menosprecio, que hemos aprendido a lidiar con mano izquierda y ciertas dosis de humor. La maternidad, por ejemplo, aún obliga a muchas mujeres a reconducir sus expectativas profesionales al no poder conciliar jornadas interminables con la atención a los hijos.

No tengo ninguna duda del esfuerzo de gobiernos e instituciones para que estas situaciones sean cada vez más rara avis. Siempre es posible mejorar las leyes e incrementar las ayudas, pero podríamos decir que lo básico está. En mi opinión queda por arreglar lo intangible pero creo que el futuro es tremendamente esperanzador. Las nuevas tecnologías son una tremenda oportunidad para la disminución de la brecha de género que ni como país ni como sociedad global podemos desaprovechar.

Tres razones me llevan a esta afirmación:

1- Las nuevas tecnologías son imprescindibles para la conciliación de la vida laboral y familiar

Las diferencias en valoración y oportunidades no son solo cuestión de género, sino que afectan por igual a los hombres que optan por ejercer plenamente sus derechos de paternidad, aunque aún no sean mayoría.

Muchas veces estas caídas de consideración no tienen que ver con trabajar menos sino con el hecho de no poder dedicar jornadas maratonianas a estar presentes en la oficina. La cuestión es cómo pueden las empresas ayudar a sus empleados a desarrollarse como profesionales sin renunciar a su vida familiar. Y, en este punto, la combinación de horarios flexibles con el trabajo en remoto se revela como una eficaz herramienta. Quienes tenemos la suerte de ir a la cabeza en la revolución digital sabemos del impacto en motivación y productividad que tiene dejar de ver el trabajo como algo encorsetado, ligado a un lugar concreto y un horario rígido.

Está demostrado que es posible trabajar desde cualquier sitio: reuniones virtuales, mensajería instantánea, consulta y edición de correos y documentos desde cualquier dispositivo… Todo eso forma parte de mi día a día, así que puedo dar fe de que se trabaja y se rinde exactamente igual que si estuvieras in situ.

2-La transformación digital desdibuja las diferencias y es una apuesta por la diversidad

El hecho de poder trabajar con fluidez en cualquier momento y lugar facilita a las mujeres la compaginación de carrera e hijos, lo hace todo más fácil y rebaja esa discriminación por “presentismo”. Pero también hace que cada vez sean más los padres que se animan y contribuyen con su ejemplo a que caigan barreras. Y esta aportación masculina es muy importante.

Pero es que, además, la virtualización de las relaciones y de la actividad, impulsa la formación de equipos globales en los que el género es la última de las diferencias. Personas que no comparten ni cultura, ni idioma, ni siquiera las horas del día en las que están despiertas trabajan juntas sin ningún problema porque en un contexto digital, se impone como capacidad profesional la educación en diversidad.

3-La digitalización, como todas las revoluciones, lleva aparejada un cambio cultural

Corren ríos de tinta sobre cómo las nuevas tecnologías nos están cambiando como consumidores y como personas. Con el mundo en nuestro bolsillo caen las barreras espacio-temporales y todo sucede en tiempo real. Ni la información ni la formación conocen ya límites, con lo que las opciones vitales y profesionales dejan para siempre de depender del contexto en el que uno ha nacido, género incluido.

Comenzamos a hablar de la necesidad de incorporar a la sociedad nuevos valores como la empatía digital, la escucha remota, el trabajo en red y en voz alta, la cocreación, la generosidad digital que nos lleva a compartir información y contenidos o el aprendizaje autodidacta… Aspectos todos ellos en los que las mujeres hemos demostrado ser tremendamente hábiles.

Hoy tenemos la oportunidad de aportar para construir una sociedad de valores “más femeninos”. Por eso es importante que las mujeres no seamos meras usuarias de la tecnología, sino que contribuyamos a la definición de este nuevo mundo. Y, por ello, debemos ocuparnos de entender qué está pasando cuando disminuye el número de mujeres en carreras técnicas, a pesar de que en la población universitaria española predominan las mujeres, o por qué la Wikipedia no consigue, por más que trata de impulsarlo, incrementar el 10 por ciento de editoras de contenidos.

Parece que el contexto, con una Red no tan neutral, con buscadores y recomendadores de compras no tan objetivos como nos gusta pensar y sin referentes femeninos de repercusión social, no ayuda. Pero la diferencia en los comportamientos en relación a la tecnología no tiene que ver con la falta de habilidad o los conocimientos adquiridos, así es que habría que preguntarse por qué son las propias mujeres las que están eligiendo no participar.

Para incentivarlo desde Telefónica Educación Digital, dentro de la iniciativa STEMbygirls, en la actualidad hay abiertos dos cursos: “Emprende con tu proyecto STEM” y “Vende tu proyecto STEM”. Por otro lado, en Eleven Paths a mediados del año pasado lanzaron la iniciativa “Mamá, yo quiero ser hacker” y los testimonios, que sirven de referente de mujeres en el ámbito de la tecnología, no paran de crecer. Telefónica, que cree en el poder transformador de la diversidad, está entre las cuatro compañías de nuestro país que forman parte del Índice Bloomberg de igualdad de género 2018.

España ha demostrado una increíble capacidad de transformación y adaptación a los nuevos tiempos. Hoy somos una sociedad más igualitaria y estoy convencida de que, si todos estamos atentos, eliminaremos cualquier vestigio de “etiquetas” que reduzcan aspiraciones y limiten las opciones profesionales.

Imagen: Claudia C. Erdeshati

Sobre el autor

Virginia Cabrera Nocito

Virginia Cabrera Nocito

Ingeniera de Telecomunicación, soy especialista en transformación digital y responsable de Desarrollo de Negocio para pymes en Telefónica. Animo al cambio a través del blogging y la formación.
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