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Internet de las cosas
28 de noviembre de 2017

Llegó la hora de la acción en Internet de las cosas

Llegó la hora de la acción en Internet de las cosas

Llegó la hora de la acción en Internet de las cosas

Escrito por , 28/11/2017

Después de unos años viendo cómo Internet de las Cosas (IoT) aparecía en los informes de las consultoras como la gran esperanza del futuro de las tecnologías de la información, llevamos una temporada en la que el nuevo rey de las previsiones es big data. ¿Se ha apagado ya la fulgurante estrella de IoT?

En realidad, creo que no. Lo único que ha ocurrido es que se ha acabado el tiempo de la especulación para esta tecnología, que ya es una realidad, y ahora son otras soluciones, como las de la gestión y procesamiento cognitivo de grandes volúmenes de datos, las que están pasando por esa fase.

Seguramente, cuando en 1999 Kevin Ashton utilizó por primera vez el término “Internet of Things” estaba ya pensando que diez años después aquello sería realidad. Sin embargo, escribió un artículo en RFID Journal en 2009 en el que reflexionaba sobre cuál debía ser la acepción del término en aquel momento, ya que el gran cambio que él había pronosticado aún estaba por llegar.

Tiempo después, las cifras de despliegue real de objetos conectados son menores que las que marcaban las previsiones y su crecimiento no lleva la velocidad deseada; empiezan a verse claros mitos y realidades, pero resulta que IoT no se ha acabado, ni va a desaparecer.

Las implementaciones de proyectos IoT empiezan a estar presentes en nuestras vidas. Pensemos en los coches conectados que cuentan con cierto nivel de conducción autónoma, en los contadores inteligentes que informan de nuestro consumo energético en tiempo real, en cafeteras que cambian el modo en que trabajan en función del mercado en el que están instaladas, en ascensores inteligentes que dan información y funcionan según su nivel de uso y tipología de usuarios o las luminarias conectadas que se encienden solo cuando anticipan que un vehículo va a llegar a su zona de influencia. Hoy ya podemos hablar de grandes proyectos de productos conectados con decenas o centenas de miles de objetos desplegados que generan información y respaldan un caso de negocio positivo.

Ha terminado el tiempo en el que lo principal era definir arquitecturas o escenarios teóricos, o hablar de las múltiples tecnologías de comunicaciones entre las que se podría elegir a la hora de hacer un despliegue en entornos de gran consumo o en el ámbito empresarial. Ya sabemos para qué conectar cosas, pues tenemos múltiples casos de uso. Hasta tenemos conceptos como Industria 4.0 que, apoyado en IoT, engloba todo lo que podría ser la transformación digital de la industria. La gran incógnita ha pasado a ser ahora cuál y de qué magnitud es el beneficio de negocio que nos tiene que traer el dato que obtenemos de esos objetos conectados y la capacidad de actuar sobre ellos. Recientemente un compañero se refería a esta misma cuestión en un artículo a propósito del libro “Internet of Things”, de Maciej Kranz.

La tecnología para hacer despliegues IoT está, pues, disponible. Solo es necesario que las compañías determinen, rápido y con ayuda de especialistas, para no quedarse atrás, con qué tipo de dispositivos, con qué conectividad y sobre qué plataformas podrían hacer un despliegue adecuado para poder acometer la necesaria transformación digital de su negocio. Y en este proceso de elección de tecnología pueden aprovecharse ya de la experiencia que algunos han ido adquiriendo mediante diversos despliegues tácticos de IoT realizados.

Es verdad que los dispositivos aún no son tan económicos o con un consumo energético tan bajo como esperábamos. No es menos cierto que la conectividad no está todavía tan adaptada a las necesidades de los objetos o no es tan interoperable como desearíamos, aunque queda muy poco tiempo para que ambas cuestiones estén resueltas de manera masiva, gracias a los despliegues de LTE-M o NB-IoT, que están acometiendo algunas operadoras de telecomunicaciones. También sigue habiendo demasiadas plataformas IoT para elegir, por mucho que los grandes jugadores de Internet ya tengan las suyas propias. Pero, a pesar de todo ello, hay muchos negocios que ya han desplegado IoT y se están beneficiando de la explotación de los datos a los que da acceso. Las organizaciones deben preguntarse, por tanto, si no es hora de poner en marcha un proyecto de este tipo. Quien dé el paso encontrará, sin duda, obstáculos en el camino para los que no hay una solución tipo “bala de plata” capaz de resolverlos todos. Pero la buena noticia es que pueden apoyarse en quienes en este momento cuentan con el otro gran valor imprescindible en IoT: un ecosistema de colaboradores capaz de sumar todas las capacidades necesarias para llegar a buen puerto en la travesía IoT.

No cabe duda, la hora de la acción en IoT ha llegado, aunque muchas veces sea gracias a las promesas del big data que vendrá. Y, para mostrarlo, Telefónica celebra hoy un evento que se puede seguir en Twitter con el hashtag #IoTTef, en el que, junto a partners y clientes que ya han dado este paso, expondrá su apuesta por IoT y se pondrá de manifiesto cómo esta tecnología está transformando los negocios, productos y servicios.

Sobre el autor

Ladislao Aceituno

Ladislao Aceituno

Ingeniero de Telecomunicación con más de quince años de experiencia en el grupo Telefónica, haciendo desarrollo de negocio, prospección de soluciones, innovación, estrategia comercial, generación de propuestas de valor, definición de productos TIC y gestión e implantación de los mismos para el mercado empresarial. Los últimos cinco años he trabajado exclusivamente en el ámbito de IoT, proponiendo y ejecutando proyectos que resuelven necesidades de negocio concretas integrando dispositivos, conectividad, plataformas y aplicaciones, especialmente para los sectores industrial, energético y de infraestructuras. Anteriormente, he trabajado en soluciones TIC específicas para banca y seguros.
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