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Medios de Pago
10 de abril de 2017

Medios de pago: ¿seguridad o facilidad?

Medios de pago: ¿seguridad o facilidad?

Medios de pago: ¿seguridad o facilidad?

Escrito por , 10/04/2017

Admitámoslo: pagar no nos resulta agradable. Aparte del hecho obvio de tener que deshacernos de nuestro dinero, están las incomodidades del efectivo y que los medios de pago nos resultan engorrosos: gestión de tarjetas, claves, PIN, CVV…

Precisamente a principios de marzo se debatía en el II Encuentro nacional sobre tendencias e innovación en medios de pago acerca de este compromiso entre facilidad de uso y seguridad en el pago a propósito de la entrada de nuevos actores fintech al sector.

Recientemente estaba pagando online un artículo de tan solo siete euros con una tarjeta prepago y me obligaron a interrumpir el proceso de compra para “habilitar la tarjeta para eCommerce”, proceso que además falló en la web del banco, por lo que tuve que interrumpir definitivamente la compra. ¿Activar la tarjeta para eCommerce? ¡Estamos en el siglo XXI y pagar online debería ser ya tan normal como hacerlo físicamente o incluso más!

También está claro que la seguridad tiene que ser proporcional a lo que se protege. Por tanto, igual que no tiene sentido usar un candado de 200 euros para una bicicleta de 100, las medidas de seguridad en medios de pago tienen que adecuarse al nivel de riesgo y el riesgo de un pago de siete euros con una tarjeta prepago en un comercio de confianza no parece tan elevado como para tener que interrumpir el proceso.

Pero podría ser peor aún. Cuando se comenzó a utilizar la tecnología 3D Secure, que obliga a introducir una contraseña adicional en la web del emisor de la tarjeta, aumentó el abandono del proceso de pago hasta situarse en más del 40 por ciento, según Paypal. Imaginad la cara de cualquier comerciante al explicarle que casi la mitad de sus clientes han abandonado el carrito de compra durante el pago. Supone una tragedia después de haber conseguido captar al cliente y que éste se haya decidido a realizar la compra.

En resumen, lo que el comercio reclama es sobre todo facilidad. Amazon ha lanzado recientemente en España Dash, que no es más que un botón, sí, un botón físico, que basta pulsar para realizar la compra de un determinado producto previamente seleccionado, ya sean pañales, detergente o maquinillas de afeitar.

Pero, ¿al pulsarlo hace falta autenticarse? ¿Hay que aceptar las condiciones de compra? El cliente se haría todas estas preguntas y más si no sintiera total confianza con respecto a un comercio en el que compra con solo pulsar un botón, pero la cosa cambia cuando tiene la certeza de que no se va a plantear ninguna dificultad en cuanto al pago, el envío, o una eventual devolución. Es decir, la confianza que proporciona el comercio juega también un papel importante.

Como decía al principio, las fintech están llegando a la arena de los medios de pago de forma sigilosa y si habéis podido probar Apple Pay, os habréis dado cuenta de que es tan sencillo pagar que casi da miedo, pero ¿es realmente seguro y de confianza?

El proceso es el siguiente: basta con abrir la aplicación de wallet del iPhone, poner el dedo encima del lector dactilar y situar el smartphone encima del TPV… y ya está hecho el pago. Es entonces cuando te das cuenta de que el importe del pago no aparece a priori en la pantalla de tu iPhone sino únicamente una vez realizado el pago y entonces piensas que ni siquiera te has fijado en el importe que marcaba el TPV. Deberías haberlo hecho pero has confiado en que la persona que te atendía lo ha tecleado bien pero ¿y si en vez de 30 euros ha marcado 300 por error?

El pago con Apple Pay en varias ocasiones no me  ha producido la necesaria confianza. La semana pasada pagué en un supermercado y al pasar el iPhone para realizar el pago, el TPV emitió un pitido y apareció el importe de la compra en la pantalla del teléfono como pago realizado pero no salió el ticket del TPV. La dependienta me informó entonces de que al no haber salido, el pago no se había realizado correctamente y debía repetir el proceso. Pero ¿si no estaba realizado el pago por qué en la pantalla de mi teléfono aparecía el importe como pagado? Para poder llevarme la compra tuve que fiarme de su criterio y volver a pasar el teléfono por el TPV. Posteriormente, en la web del banco pude comprobar que ella llevaba razón y el primer pago no se había completado, pero en el establecimiento viví un momento de confusión.

Faltan pocos meses para que sea efectiva la nueva normativa PSD2 y se alzan voces advirtiendo de que los mecanismos de autenticación exigidos en los pagos según la mismas parecen desproporcionados. Ya escribí de ello en este mismo blog y, según para qué casos, solicitar dos de los mecanismos: algo que tienes, algo que sabes y algo que eres, puede parecer excesivo. De hecho, hay actualmente un proceso de consulta sobre este tema por parte de la EBA (Autoridad Bancaria Europea) a los diferentes implicados para valorar precisamente seguridad contra facilidad de uso en los futuros medios de pago.

De ahora en adelante, tendremos muchas nuevas opciones de pago y os planteo: ¿Pagaríais con unas gafas de sol? ¿Seguridad o facilidad? ¿Con qué os quedáis?

Imagen: Piotr Adamowicz/shutterstock

Sobre el autor

Víctor Peláez Sánchez

Víctor Peláez Sánchez

Ingeniero Superior de Telecomunicaciones y MBA por la Universidad Politécnica de Madrid. Soy un apasionado de la tecnología y llevo unos años en Telefónica, donde lidero el desarrollo de nuevos -y emocionantes- servicios relacionados con el comercio electrónico, pago por móvil y marketing digital.
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