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Sociedad digital
28 de diciembre de 2017

Negocios increíbles: ¿alguien piensa que serán rentables?

Negocios increíbles: ¿alguien piensa que serán rentables?

Negocios increíbles: ¿alguien piensa que serán rentables?

Escrito por , 28/12/2017

Nos llevamos las manos a la cabeza cada vez que el telediario proclama a los siete vientos la cantidad de empresas que cierran en España: unas veinte al día. Parecen muchísimas, pero no es así. Lo primero que debemos preguntarnos es cuántas se crean. Nada menos que 277 cada día (en 2016), es decir, más de 100.000 al año, con lo que el balance es claramente positivo.

Pero no nos equivoquemos, estas cifras no significan que en España haya muchos emprendedores, sino curiosamente todo lo contrario, ya que nuestro país ocupa el penúltimo puesto de la OCDE en tasa de lanzamiento de empresas.

Pero volvamos al primer punto: se crean 277 empresas diariamente. ¿De qué tipo? ¿Tienen posibilidades de salir adelante? ¿Se hacen estudios de mercado y planes de viabilidad antes de lanzarse a la aventura de emprender? ¿Se crean empresas por vocación, por necesidad o simplemente por estar entretenidos?

La realidad puede ser una mezcla de todo lo anterior: probar suerte, sobre todo con negocios on line (fáciles de montar y a precios asequibles, algunos por menos de mil euros), ejecutar una idea que nos ronda hace tiempo, conseguir una ocupación… Y así surgen negocios extravagantes como agencias de viajes para peluches, sí, habéis leído bien, para peluches. Es el caso de Unagi Travel, una empresa japonesa que organiza recorridos por Tokio para que los peluches puedan vivir experiencias que sus dueños no pueden permitirse…

Pero no hace falta irse a la otra punta del planeta para ver ideas tan disparatadas. En España también surgen negocios absurdos y la gente está dispuesta a pagar por los productos y servicios que ofrecen.

Por ejemplo, ¿a quién se le ocurriría vender aire enlatado a los turistas? Pues sí, ha sucedido. El artífice de esta “genial” idea es un italiano, que ha puesto a la venta latas que no se pueden abrir y que contienen “aire de Ibiza”. Cuestan unos 4 euros y se venden como recuerdo de la isla en varias tiendas. Quizá su mayor reclamo sea la etiqueta: “Peso neto: 0 gramos, 100% aire puro sin aditivos”.

También están los típicos negocios de toda la vida, a los que se les da un nombre sugerente para que la gente se anime, como por ejemplo los “baños de bosque”, que es lo más parecido que conozco a darse un buen paseo por el campo, lo que luego pasó a denominarse senderismo y que ahora se vende como “baños de bosque” o “inmersión en la naturaleza”.

Parecido a lo anterior son las clases “Napercise” (del inglés nap, siesta y el final del término exercise, ejercicio; si el nombre es raro, mucho mejor), es decir, la siesta de toda la vida. Al parecer, dormir, algo que todo el mundo hace desde que nace hasta que muere, también tiene su técnica y en este gimnasio de Madrid enseñan a hacerlo de la forma más adecuada para poder relajarse completamente y liberarse del estrés.

Otra idea “brillante”, esta vez de la mano de un austríaco, es el teléfono antiansiedad. Se trata de un dispositivo con la misma forma y tamaño que un smartphone, que dispone de unas bolitas que simulan los movimientos del dedo sobre el móvil cuando hacemos zoom, arrastramos iconos, cerramos aplicaciones, etc. Según su creador, tiene efectos terapéuticos, ya que ayuda a curar la adicción al móvil. Hay cinco modelos diferentes y cada uno de ellos cuesta la friolera de 195 euros, impuestos incluidos, y gastos de envío aparte.

smartphone antiansiedad

Y ya que hablamos de artilugios, también es interesante este extraño producto que se comercializa solo on line, el “experience tube”, que no es otra cosa que una especie de bufanda/almohadón de rayas que sirve para aislarse del mundo con otra persona, sin interferencias ni distracciones, sin tecnología. Cuesta 24,99 dólares y el mecanismo de funcionamiento es muy sencillo: se introduce la cabeza en un extremo del tubo y en el otro extremo la introduce otra persona; entre los efectos ópticos que producen las rayas y la cara de tonto que se debe tener con la cabeza ahí dentro, parece que las risas están aseguradas. ¡Seguro que se venden muchas unidades!

experience tube

Otra noticia que he encontrado en la prensa y que he decidido incorporar a este artículo, aunque no sea propiamente un negocio, es lo que se denomina “sologamia” o casarse con uno mismo. Parece que se está poniendo de moda. En España ya ha habido varias bodas y también en otras partes del mundo. ¿Qué puede llevarnos a hacer estas cosas? ¿Reafirmarnos en aquello de “mejor solos que mal acompañados? Aquí el negocio lo hace el restaurador, si el bodorrio se celebra por todo lo alto.

En fin, podríamos llenar páginas con disparates, inventos y negocios como los vistos hasta aquí, pero ¿merece la pena hacer publicidad de lo que muchos consideran una tomadura de pelo? No lo sé, pero viendo estos ejemplos, no es de extrañar que muchos negocios echen el cierre casi antes de abrir.

Sobre el autor

Alicia Díaz

Alicia Díaz

Periodista. Ha trabajado en diferentes medios de comunicación y en agencias como Burson-Marsteller y Ketchum SEIS. Actualmente es responsable de Comunicación 2.0 para pymes en Telefónica España.
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