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Internet de las cosas
20 de agosto de 2018

Patrimonio histórico y tecnología: cinco enclaves únicos bajo la sombra de IoT

Patrimonio histórico y tecnología: cinco enclaves únicos bajo la sombra de IoT

Patrimonio histórico y tecnología: cinco enclaves únicos bajo la sombra de IoT

Escrito por , 20/08/2018

¿Quién no anhela esas vacaciones inolvidables que le permitan romper con la rutina y traerse de vuelta experiencias que perduren en la memoria el resto del año? Como escribía una compañera recientemente, hay tantos tipos de turismo como intereses de viajeros. Y en lo que al turismo cultural se refiere, en España es un lujo poder encontrarse, sin necesidad de recorrer largas distancias, con multitud de joyas arquitectónicas que aún hoy continúan emocionándonos.

Pero el paso del tiempo es inexorable y, en cuestión de patrimonio monumental, hay riesgos que no se pueden asumir. Las condiciones climatológicas y el propio impacto provocado por cientos de visitas diarias imponen la necesidad de tomar medidas para garantizar que en el futuro podamos seguir admirando esas obras maestras. Para ello, la tecnología es un excelente aliado a la hora de abordar políticas de preservación proactivas. Si hay un ámbito donde “más vale prevenir” que curar daños irreparables, sin duda, es éste.

Ya hace algunos años que la Fundación Santa María La Real, en colaboración con Telefónica, abordó un proyecto pionero, bautizado como “Smart patrimonio”, que aplica soluciones MHS (Monitoring Heritage System) para facilitar a los especialistas el control de los factores que influyen en el mantenimiento de bienes culturales, ya se trate de edificios históricos, obras pictóricas o joyas bibliográficas.

Con cuarenta años de trayectoria, esta entidad ha combinado en sus lanzaderas de empleo las buenas prácticas de aquellas viejas escuelas taller, en las que los alumnos aprendían un oficio trabajando en proyectos de restauración, con tecnología inteligente, lo que ha permitido realizar más de 500 intervenciones, algunas de ellas en bienes declarados Patrimonio de la Humanidad, con casos de éxito como el de las Murallas de Ávila. Monumento Nacional desde 1884, este mudo testigo de las correrías infantiles de Santa Teresa tiene históricamente un enemigo mortal: la humedad. El mortero de esta construcción del siglo XII se degrada y es necesario monitorizar mediante sensores tramos sanos y dañados, para evitar daños irreversibles.

Retomo también la invitación que hace unos años se lanzaba desde este blog para proponer a nuestra familia localizar esos sensores que permiten en la Catedral de Ávila mantener a raya un deterioro de su conjunto monumental que se había acelerado en el siglo XX y amenazaba con privarnos para siempre de contemplar el pórtico de la que se considera la primera catedral gótica de España.

Otro caso es el de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la Hispania romana. Villa Romana de La Olmeda, en Palencia, que este año recibía el premio Ciudadanos por el uso de tecnologías de última generación al servicio de una gestión más eficiente. Para ello se han desplegado 64 sensores en 29 puntos de control que recogen información sobre parámetros tan variados como el flujo de visitantes o las condiciones del propio terreno, luminosidad o humedad. Si no conocéis el enclave, se trata de una villa palaciega construida en el siglo IV d. C. sobre una extensión de 4.400 metros cuadrados que dispone de 35 habitaciones, la mayoría de las cuales se encuentran decoradas con casi 1500 metros de mosaicos policromados.

Este mes también hay una interesante programación en los alrededores del Monasterio de Santa María la Real, en Aguilar de Campoo, con recorridos por esta comarca palentina que incluyen visitas teatralizadas, itinerarios y exposiciones.

Aunque si preferís combinar naturaleza y arte en vuestras escapadas, tal vez os interese programar una visita a la Ermita del Cristo de la Misericordia en Hinojosa del Duero (Salamanca), cuya iniciativa de monitorización data de 2012. En este caso la intervención ha sido auspiciada por el proyecto de cooperación Románico Atlántico que, gracias al concurso de capital público y privado, aspira a preservar el patrimonio monumental a un lado y otro de la frontera portuguesa, con actuaciones en Zamora y Salamanca, Oporto, Vila Real y Bragança.

También es posible viajar al pasado, preferiblemente cuando cae la tarde, sin salir de Madrid, y nada menos que 2.200 años atrás, gracias al Templo de Debod. Se trata de una donación hecha en 1968 por Egipto en compensación por la contribución española a la hora de preservar los templos nubios de la amenaza que supuso en su momento la construcción de la Presa de Asuán. En este caso, el traslado de un edificio de estas características a un entorno geográfico tan distinto impone ciertas peculiaridades en la monitorización del enclave, que debe dar prioridad al control de parámetros ambientales, junto al seguimiento del flujo de visitantes y el estudio geofísico de los alrededores del templo en un esfuerzo por mantener cierta armonía con el entorno.

Pero si tenéis complicado desplazaros hasta los lugares sugeridos o, en el otro extremo, sois de los que preferís aprovechar las vacaciones para conocer mundo más allá de nuestras fronteras, siempre queda la posibilidad de disfrutar, cómodamente desde el salón de casa, de una visita virtual por Románico Digital, una plataforma que ofrece al internauta más de 100.000 referencias orientadas a expertos y aficionados, junto con un interesante banco de fotografías y vídeos.

Pasado, presente y futuro se dan la mano gracias a tecnologías de última generación en el contexto de lo que se ha bautizado como “Internet de las cosas” (IoT). Por otra parte, proyectos internacionales como HeritageCare promueven la creación de equipos interdisciplinares orientados a mantener edificios históricos y concienciar a los ciudadanos sobre la importancia de esta labor.  Otras iniciativas como Smart Heritage City se apoyan en soluciones software dirigidas a especialistas, con herramientas de diagnóstico para la toma de decisiones, sin olvidar una vertiente divulgativa que  busca incentivar el turismo a través de aplicaciones móviles. Estos y otros programas hacen hincapié en la importancia de nuestro legado como parte esencial de nuestro acervo cultural, pero también como oportunidad de crecimiento.

Y es que, en palabras de Miguel de Unamuno, “hasta una ruina puede ser una esperanza”. Una máxima que la Fundación Santa María La Real se propuso convertir en realidad, convencidos de que las Administraciones no debían percibir nuestro patrimonio como una carga, sino como una oportunidad. No sin razón, ya que, solo hasta mayo de 2018, el sector turístico ya había aportado a nuestra balanza de pagos ingresos cifrados en 20.122 millones de euros y constituye un importante motor de empleo.

Es casi seguro que no muy lejos de vuestra residencia tenéis la oportunidad de conocer o volver a visitar alguno de los muchos conjuntos monumentales que pueblan nuestra geografía. Seguramente en muchos casos su conservación se apuntalará con alguna iniciativa de monitorización preventiva. Y es que la sombra de IoT es alargada y se extiende cada vez por más ámbitos de nuestro día a día. ¿Cómo no iba a hacerlo en algo tan importante como la conservación de nuestro patrimonio histórico-artístico?

Imagen: By RAntonio, from Wikimedia Commons

Sobre el autor

Carmen Menchero de los Ríos

Carmen Menchero de los Ríos

Profesionalmente siempre he ejercido en el ámbito de la gestión documental y soluciones de ECM, en distintas instituciones públicas y privadas. He publicado algunos trabajos sobre el sector editorial, víctima de una pasión por el libro que se gestó en los cursos de doctorado y que me llevó a licenciarme años después en CC. de la Documentación. Actualmente trabajo en Sistemas de Información desarrollando aplicativos de gestión documental. Me interesa todo lo relacionado con cultura digital... además de viajar, algún deporte y, sobre todo, pasar el mayor tiempo que puedo con mi gente.
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