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14 de enero de 2016

Planes de salud en las farmacias: ¿qué son y cómo se utilizan?

Planes de salud en las farmacias: ¿qué son y cómo se utilizan?

Planes de salud en las farmacias: ¿qué son y cómo se utilizan?

Escrito por , 14/01/2016

Avanzo apresuradamente hacia la farmacia… La duda lleva rondando nuestras cabezas desde hace algunos días y hoy por fin lo sabremos…Ojalá sea que sí. El retraso es un buen indicador.

– “Buenos días, quería un test de embarazo”- le digo a la farmacéutica.

Ella sonríe y me pregunta cuál, hay muchos.

– “El más fiable, claro”.

 Se vuelve y coge de la alacena de detrás de ella una cajita y me la entrega, mientras me dice:

– “¿No estarías interesada en darte de alta en un programa de seguimiento del embarazo que hacemos desde la farmacia? Tenemos unos planes de salud que pueden ayudarte y aconsejarte, incluso después de dar a luz”.

Mis amigas en las conversaciones de café siempre me han comentado las dificultades de sus embarazos: que si la tensión alta, que si cuidado con el azúcar, que si los gatos y la “toxinosequé”, mil dudas que todavía no tienen respuesta. Quizá lo que me está ofreciendo me resulte útil, así que le pido más información:

– “¿En qué consiste esto, es un teléfono de ayuda o qué?”

– “No, nosotros, desde la farmacia te facilitamos el acceso a una página web y según lo que necesites y lo que establezca el plan de salud en el que te hayas dado de alta (en este caso seguimiento del embarazo), el sistema te avisará sobre las cosas que debes hacer en cada momento. Por ejemplo, te dice cuándo debes acudir a tomarte la tensión a la farmacia, a medirte el nivel de azúcar en sangre, a pesarte, te aconseja sobre la dieta más adecuada para tu estado, o te indica cuándo debes acudir al médico a controlarte. Incluso es posible adquirir un dispositivo que te ayuda a contar los pasos diarios para ver si superas el reto de caminar todos los días una distancia concreta.”

Esto último me suena.

– “Ah, eso es lo del Fitbit, ¿no?”

–  “Si, ése entre otros dispositivos. Complementan el plan de salud, y permiten que tú misma controles que tu actividad física diaria sea la adecuada. Vas recibiendo consejos y te proponen retos que te motivan para que hagas las cosas y te ayudan a llevar bien el embarazo. Estos dispositivos  también te dicen si has dormido bien, las calorías que consumes, el pulso… Toda esta información, las pruebas médicas, las ecografías etc. lo puedes almacenar con tu usuario en la web para enseñárselo en cualquier momento a los médicos para que sepan cómo estás haciendo el plan de salud. Es como tu carpeta de paciente. Los planes están diseñados por especialistas y supervisados por nosotros desde la farmacia desde donde te aconsejamos y te recomendamos las mejores pautas (qué hacer si tienes la tensión alta, por ejemplo).

– “Y, ¿cuesta mucho?” – le pregunto a la farmacéutica.

–  “Lo mismo que tres cafés al mes. Si lo quieres con algún dispositivo, es un poco más caro, pero después de dar a luz puedes seguir utilizándolo para tu vida diaria. Tenemos planes de salud (los de Telefónica los llaman PHM Population Health Managementpara casi todo: tabaquismo, nutrición, vida saludable, éste de seguimiento del embarazo… Si finalmente estás embarazada, piénsatelo y me lo dices.”

Agradezco la información que me ha dado, pago y salgo de la farmacia con la cajita de la esperanza corriendo a casa. Ya en el lavabo abro la caja y sigo las instrucciones. A esperar…

Dos rayas azules. ¿Eso qué significa? ¿Es bueno o no? Miro a mi pareja. Él está casi más nervioso que yo. Coge el prospecto, lo lee, lo relee. ¡Sí! ¡Estamos embarazados! Saltos de alegría, lloramos, llamamos a nuestros padres, amigos, familiares… ¡Vamos a ser papás! No nos lo podemos creer. Pero también nos entra el miedo. ¿Seremos capaces de asumir tantos cambios en nuestras vidas? Pasan los días y las primeras náuseas aparecen. Mi cuerpo está empezando a cambiar y me asaltan un montón de dudas. Menos mal que está Internet para informarnos, pero ¿será seguro lo que dicen? Entonces me acuerdo de lo que me contó la farmacéutica sobre el plan de seguimiento del embarazo. Tengo la excusa perfecta para volver porque necesito algo que me quite las náuseas matutinas.

–  “¡Hola! Ya estoy de vuelta”.

–  “¿Qué tal?”, contesta.

–  “¡Estoy embarazada! Y con unas náuseas de aúpa por las mañanas. ¿No tendrás algo que me las quite?”.

– “Si, mira, lo mejor es xxx,…” – presto atención a su explicación sobre cómo tomarlo.

Cuando acaba le pregunto por los planes de salud.

– “Oye, lo otro que me comentaste del plan del embarazo…”.

– “¿Te lo vas a hacer finalmente? Muy bien. Bueno entonces necesito algunos datos”.

Le facilito la información que necesita para darme de alta en el plan y ella me entrega una hoja que explica cómo utilizarlo. Teclea en el ordenador lo necesario para que pueda comenzar cuanto antes y también me da la pulsera que me servirá para monitorizar mi actividad física y me dice cómo usarla. La explicación es extensa, pero no es muy complicada de entender. Nos despedimos y salgo con la caja de las pastillas para las náuseas y con la hoja de instrucciones del plan de salud.

Llego a casa y desde el ordenador me conecto a mi plan de salud en el embarazo. Me sorprende la cantidad de cosas que tengo que controlar: una ventanita me dice que tengo que caminar hoy 2.400 metros en treinta minutos, y otra que tengo que dormir ocho horas. ¡Tengo que reducir el consumo de café a dos tazas! También me aconseja pesarme y tomarme la tensión en menos de cinco días… ¡Cuántas cosas! Menos mal que este programa me va a avisar. Si tuviese que acordarme de todo sin la ayuda del plan, creo que sería imposible. También veo el reto que tengo que conseguir con mi pulsera wearable, con un cero por ciento de objetivo conseguido. Claro, acabo de empezar, pero cuando esta tarde comience mis paseos diarios intentaré conseguir mi reto todos los días. Me desplazo lentamente por la pantalla para no dejar escapar nada. Medición de la glucosa basal, esto me lo sé: el azúcar. Creo que tendré que incluir aquí los resultados que vaya teniendo en la farmacia. Ahora pone que el objetivo es 90 mg/ml. Pulsaciones, sueño… Todo esto permitirá controlar que no me salga de lo recomendado. Sigo bajando con el ratón por la pantalla. “Mis tareas”, esto es lo que tengo que empezar a hacer. Pues nada, me pongo a ello, ¡lo que sea por llevar lo mejor posible el embarazo! Además, como me comentó la farmacéutica, me da la oportunidad de ir incluyendo los informes médicos, las analíticas y las ecografías que me vayan haciendo, con lo cual también tendré (gracias a mi Plan de Salud) un histórico de mi embarazo, para en unos años poder compartirlo con mi hijo/a. ¡Que bien!

De momento, ni me acuerdo de las náuseas.

Imagen: Dan Nguyen 

Sobre el autor

Pablo Pascual Martos

Pablo Pascual Martos

Ingeniero informático por la Universidad Pontificia de Salamanca y MBA en ICAI/ICADE. Trabajo en Telefónica en proyectos innovadores para grandes clientes y llevo casi una década dedicado a la e-Sanidad. Tecnólogo apasionado desde los trece trece años, cuando me compraron mi ZX SPECTRUM y comencé a programar en BASIC. Además de español e inglés, hablo C, C++, JAVA y estoy aprendiendo Klingon.
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