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Transformación Digital
21 de septiembre de 2012

Publicación y edición impresa: video killed the radio star

Publicación y edición impresa: video killed the radio star

Publicación y edición impresa: video killed the radio star

Escrito por , 21/09/2012
Este verano un gran amigo mío del instituto y ahora librero «de los siempre», especializado en el libro de coleccionismo me lo dejó claro y meridiano: «Félix, los libreros estamos muertos. En unos cuantos años todo el mundo leerá en digital.» Esto me lo decía mientras se mesaba sus largas barbas y reforzaba su dura aseveración con una pose dramática. Todo un esteta. Y yo entonces pensé en mi pequeña biblioteca de papel y me dio un poco de pena, aunque también he de recocer que de alivio, puesto que no me cabe otro libro más en casa. Adiós a los ácaros.
Lo cierto es que no sólo los libreros lo tienen crudo, otros muchos en esta cadena de valor del mundo editorial debieran estar haciendo sus deberes, y con prisa, en especial los editores. Los primeros signos de agotamiento se hacen palpables, muchos lo achacan a la crisis, pero ¿quién sabe? La tirada media de una novela típica son ahora 1.657 ejemplares en 2011, frente a los 3.000 de años anteriores
Pero sigamos describiendo la debacle del sector editorial: en 2010 había 839 empresas en España (50 menos que en 2009), muchas de ellas pequeñas y de poco empaque, aunque las que manejan el cotarro son aquellas pocas integradas en los grandes circuitos mediáticos. Con facturación decreciente, a pesar de que el número de títulos no cesa de crecer un año tras otro (aproximadamente 80.000 en 2010 con un crecimiento del 4,8%). Y según los números, el 9,1% de la facturación se correspondía a publicaciones digitales donde un 65% publicaba exclusivamente en formato papel.
Bueno, ¿y qué? Mi posición se resume en la canción «video killed the radio star». Vean el vídeo
Mi postura es radical aquí, asistimos en directo a la muerte de la «bestia» impresa. Mi hijo no entenderá para nada esté post, ¡le parecerá tan ridículo!, no comprenderá nuestro interés en los libros de papel como yo no entiendo (más allá del hecho estético) las películas producidas en blanco y negro. Tan ridículo como la indumentaria y la puesta en escena de los Buggles en el vídeo.
Ahora es la gran oportunidad para las TICs. Y el formato por defecto es el digital. Y punto. También el modelo de comercialización y de promoción. Lo que no hagan los libreros lo hará por ellos Amazon. Lo que no hagan los editores lo harán las nuevas productoras digitales o llegado el caso directamente los autores.

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Luego el conjunto de conocimientos necesarios es radicalmente otro distinto, perteneciente a los de la sociedad de la información. León Tolsoi dictó a su hija sus obras y fue un revolucionario al utilizar la recién inventada máquina de escribir a finales del siglo XIX. Gracias a esto pudo entregar Guerra y Paz a tiempo al diario que la publicaba por capítulos. Pues ahora los nuevos autores tienen que tener blogs, tienen que tener cientos de miles de seguidores en Twitter y gestionar así su marca. Creo que debieran tener poco o ningún miedo a la copia. Los editores sabios aprenderán a bregar con esta especie de obsolescencia programada que es la piratería.
Por otro lado debe entenderse las TICs como una oportunidad para dar valor a los contenidos. Las editoriales «actualizan» sus libros de texto impresos un año y al siguiente también evitando se reutilicen o se hereden entre hermanos. Algo bastante poco educativo si lo piensas. Quizás debieran crecer en contenidos digitales y servicios cloud a sus clientes. Pagar por el valor de lo que usas. Eso se copia peor, creo. Y además aumenta los ingresos.
Mucho se ha hablado de las alternativas a la edición tradicional: tenemos 24symbols, «el Spotify de los libros», tenemos Bubok, una plataforma más próxima a la autopublicación. En esto los editores esgrimen que su función es importante e irremplazable: la selección y garantía del mejor material, la elaboración y difusión de colecciones con cabeza y profesionalidad, aunque bien mirado ya nadie sabe qué es bueno y qué es malo. Salvo que el autor aparezca en televisión y tenga gancho o contactos para vender 100.000 libros de un tirón. Porque el mercado manda. Y lo cierto es que el pellizco que se lleva el creador por libro vendido es ridículo y pues, el libro actual no es sino un negocio para los impresores y transportistas de papel. Poco o nada se queda el autor. Me recuerda un poco lo que sucede con los markets de aplicaciones. Las ganancias son fundamentalmente para el comercializador aunque la tecnología da pie a los negocios que llamamos de long tail.
A mi el mundo del libro digital me llena de regocijo, especialmente como autor. No llegaré a rico con sus royalties pero mi mensaje se difunde mejor y se lee por la gente que le interesa y en el formato que más le gusta. Inclusive mis libros se publican bajo formato audio  y se escuchan en los reproductores de música. Porque creo que en este «tótum revolútum» el ocio y la cultura debieran andar justas y revueltas. Ya no hablamos de letra impresa, que hablamos de pantallas y cual es la ventana al mundo que muestra el lugar más interesante para reposar nuestro tiempo. A día de hoy está ganando la digital.
Los editores que hayan caído en esto aún están a tiempo de vender sus negocios sino saben gestionarlos con las nuevas normas: nuestros hijos compran y descargan libros que tratan de personajes de sus videojuegos. Arthur C. Clarke es conocido por sus películas. Los escritores viven de los programas que presentan en televisión.
Las grandes ideas que mueven el mundo y que antes fluían en papel son ahora más abstractas que nunca: y es porque son virtuales.

Sobre el autor

Félix Hdez. de Rojas

Félix Hdez. de Rojas

43 años. Vallisoletano. Ingeniero Superior de Teleco y MBA por ESADE. Profesor de emprendimiento digital en la UEM. Emprendedor, visionario y apasionado por las TICs. Creo en la transformación y en el gran valor que aporta la hiperconectividad y la IoT a nuestra sociedad de la información. Ya con muchos años de experiencia y cada vez con más ganas de aprender de todo un poco. Me siento un niño recién parido. Dispuesto a vivir nuevas aventuras: El marketing y los contenidos digitales... Quién quiera saber más que me pregunte. O que busque mi nombre en Google. ¡Ah!, también escribo: visitad mi eloterodelalechuza.com o mis novelas, Spanish Texas y Tempus Fugit Est.
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