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Transformación Digital
24 de enero de 2019

La reinvención del periodismo: el cuarto poder en la era digital

La reinvención del periodismo: el cuarto poder en la era digital

La reinvención del periodismo: el cuarto poder en la era digital

Escrito por , 24/01/2019

Cada 24 de enero se celebra en España el “Día del periodista”, una ocasión para reflexionar sobre la importancia de la prensa en nuestra sociedad. Más aún cuando en los últimos veinte años la alargada sombra de la revolución digital ha provocado en este ámbito, como en tantos otros, la transformación más profunda de su historia.

Ésta se remonta a los orígenes de la imprenta pero, sin irnos tan lejos, fue a mediados del siglo XVIII cuando nació el Diario de Madrid, primera publicación con esta periodicidad promovida por Francisco Mariano Nifo, considerado el primer periodista profesional español. Desde entonces, no solo ha cambiado el oficio sino, sobre todo, las circunstancias, intereses y expectativas de los lectores. La democracia, de hecho, se abrió camino a golpe de espadones y tertulias, en las que al calor de un buen café se compartían diarios y se discutía acaloradamente sobre la actualidad política. No en vano la prensa constituye el denominado “cuarto poder”, esencial en la formación de lo que hoy conocemos como opinión pública.

Aquellas tertulias del siglo XIX se han transformado actualmente en virulentos debates en las redes sociales vía hashtag. En la línea del tiempo, la historia de la comunicación ha acelerado su paso en las últimas décadas. Pensad que hace ochenta años nuestros mayores escucharon a través de la radio los partes de la Guerra Civil y décadas más tarde sus hijos pudieron contemplar en directo, a través de la televisión, la llegada del hombre a la Luna, en una retransmisión sin precedentes con 500 millones de espectadores. Actualmente cualquiera de nosotros recibe a través de su móvil noticia instantánea de lo que ocurre al otro lado del planeta y puede mantenerse permanentemente informado con independencia del lugar en que se encuentre.

Por ello, las visitas al quiosco constituyen una parte residual de nuestros hábitos cotidianos. Las revistas impresas carecen del tirón de antes y se perdió la magia del coleccionable entre las nuevas generaciones. Por su parte, los grandes diarios de todo el mundo han reducido drásticamente sus tiradas de ejemplares. Ya en 2016 cabeceras emblemáticas como El País consideraban inevitable su inminente reconversión digital y en aquel mismo año otros medios, como el popular diario británico The Independent, abandonaron definitivamente su edición en papel. Sin embargo, el quid de la cuestión va mucho más allá del formato, dado que no hay un trasvase de lectores entre la edición impresa y su homóloga digital. Esto ya lo apuntaba Emily Bell en un polémico artículo titulado Facebook se está comiendo el mundo, donde hablaba del fin del periodismo convencional a manos de cuatro jinetes del Apocalipsis que en este contexto se llaman Google, Apple, Facebook y Amazon, acompañados de un séquito de empresas emergentes como Twitter o Snapchat.

Nos encontramos ante un cambio de paradigma que no se limita al baile de cabeceras o los recortes en equipos de redacción cada vez más multidisciplinares. Lo revolucionario del fenómeno radica en la transformación de los contenidos y sobre todo de nuestros hábitos de consumo. Hemos pasado del zapping al hiperenlace, aturdidos por un auténtico bombardeo de noticias que, sin embargo, no nos mantienen mejor informados. Pensad que, aunque en muchos países afortunadamente existe hoy libertad de prensa, la información nos sigue llegando filtrada por algoritmos que se programan a partir de lo que interesa que sepamos por distintos motivos.

El debate fundamental, por tanto, va más allá de la sostenibilidad del modelo de negocio tradicional para plantear el papel que deben jugar los medios de comunicación en la sociedad del siglo XXI, en la que compiten con los largos tentáculos de esa Web 2.0, que algunos ya han bautizado como “quinto poder”.

De hecho, prestigiosas instituciones como el NiemanLab de Harvard insisten en sus predicciones para 2019 en la necesidad de que los medios de comunicación reinventen su misión e integren en su ecosistema fenómenos como la blogosfera o el conocido “periodismo ciudadano”. No penséis que se trata de un brindis al sol, el cambio ya se ha iniciado y no se limita a la proliferación de contenidos multimedia y el maridaje de medios audiovisuales con la prensa escrita. Iniciativas como el fenómeno MoJo (Mobile Journalist) se han reformulado en clave ciudadana. La agencia de noticias Reuters, por ejemplo, ofrece a sus lectores aplicaciones que les permiten indistintamente consumir noticias y colaborar con el medio. Por su parte, el periodismo de datos, rastreador de tendencias, se encuentra en auge y ya se está experimentando con las posibilidades de la realidad virtual para permitir al usuario, no ya conocer la noticia, sino “vivirla”.

En todo esto obviamente hay mucho de propaganda y bastante de espectáculo. Sin embargo, cuanto más líquido sea el entorno, más necesario es contar con voces cualificadas que distingan la mies de la paja y nos ofrezcan información plural y veraz. No olvidemos que el ecosistema digital favorece la plaga de noticias falsas (las conocidas fakes), pero también el desarrollo de iniciativas vinculadas al periodismo colaborativo y de investigación, como ocurrió con el célebre caso de los “Papeles de Panamá”. No dejan de ser dos caras de una misma moneda y todo apunta a que el futuro del periodismo radica en la intersección entre compromiso social e innovación, sin olvidar, claro está, su sostenibilidad económica.

Por cierto, si os interesan estos temas no dejéis de visitar en Madrid la exposición de la Hemeroteca Municipal con motivo de su primer centenario. Se trata de la primera entidad de estas características que se abrió en España y custodia una de las mejores colecciones de prensa en España y en el mundo. Un paseo por la muestra puede resultar inspirador si atendemos la reflexión de la responsable de transición digital del New York Times cuando afirma que «como mejor se ve el futuro es observando bien el pasado».

Lo cierto es que en las últimas décadas se han retomado viejas experiencias, reformuladas ahora en clave digital. De alguna forma están resurgiendo los antiguos clubs de los años dorados del periodismo, que aglutinan alrededor de sus proyectos a suscriptores y patrocinadores. También ha regresado la figura del mecenas, ahora en versión colectiva y democrática que, a golpe de crowdfunding, financia iniciativas cuya rentabilidad no se sostendría por criterios meramente comerciales.

Conviene recordar que en toda crisis existe una oportunidad. Jamás existieron audiencias potenciales como las de ahora y nunca fue técnicamente posible ofrecer una cobertura tan amplia, a un tiempo global y local. De la mano de la tecnología, el viejo oficio del periodista continuará transformándose y, sin duda, sobrevivirá, siempre que acompase su ritmo al de los lectores. Probablemente ahora la labor de los buenos periodistas es más necesaria que nunca. Eso sí, el único fracaso cierto radica en negarse a innovar.

Imagen: janeb13/pixabay

Sobre el autor

Carmen Menchero de los Ríos

Carmen Menchero de los Ríos

Profesionalmente siempre he ejercido en el ámbito de la gestión documental y soluciones de ECM, en distintas instituciones públicas y privadas. He publicado algunos trabajos sobre el sector editorial, víctima de una pasión por el libro que se gestó en los cursos de doctorado y que me llevó a licenciarme años después en CC. de la Documentación. Actualmente trabajo en Sistemas de Información desarrollando aplicativos de gestión documental. Me interesa todo lo relacionado con cultura digital... además de viajar, algún deporte y, sobre todo, pasar el mayor tiempo que puedo con mi gente.
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