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Transformación Digital
26 de marzo de 2012

Tecnología y estrategia competitiva (V): Does IT matter?

Tecnología y estrategia competitiva (V): Does IT matter?

Tecnología y estrategia competitiva (V): Does IT matter?

Escrito por , 26/03/2012

En Mayo de 2003 Nicholas G. Carr, columnista y escritor en el ámbito de tecnologías y negocios, publicaba en Harvard Business Review el polémico artículo titulado ‘IT doesn’t matter’ (algo así como que las tecnologías de la información no importan) donde este renombrado autor examinaba el valor estratégico de las Tecnologías de la Información para acabar concluyendo que éstas carecían de dicho valor estratégico.

El artículo levantó una gran polvareda y originó, como suele decirse, ríos de tinta y opiniones que, en general, discutían la posición de Carr. Pero, aparte del provocativo título ¿qué decía realmente el artículo de Nicholas Carr?

En realidad, y a pesar del rechazo que tan agresivo título  pueda provocar entre los profesionales de las TIC (una agresividad del título seguramente intencionada), el artículo era bastante razonable y acertado en muchos aspectos y anticipaba, sin darle ese nombre, todo el movimiento del cloud computing tan en boga hoy día y que el autor examinaba años después (2008) en su excelente libro ‘El gran interruptor’ (‘The big switch’).

Nicholas Carr afirmaba que lo que convierte a un recurso en estratégico es su escasez, no su abundancia. Además, razonaba, todas las tecnologías del tipo infraestructura (entre las que se encuentran, por ejemplo, la electricidad o el transporte por ferrocarril) ganan importancia no cuando son escasas sino, precisamente, cuando son abundantes, ya que la escala las convierte tanto en más útiles como en más baratas. Este tipo de tecnología de infraestructura permite una diferenciación competitiva en su infancia, precisamente cuando son escasas y aún no han sido generalmente adoptadas ni han ganado en escala. Pero pierden su valor estratégico cuando se alcanza la escala que, sin embargo, y quizá paradójicamente, las convierte un mucho más útiles y relevantes, incluso imprescindibles, para la economía y la sociedad en su conjunto.

Fuente: Brett Gullborg en Flickr

Siguiendo esa línea argumental, Carr concluía que las tecnologías de la información son el último caso de tecnología de infraestructura y, como tal tecnología de infraestructura, tiene un altísimo poder para transformar la economía y la sociedad, pero alcanza su máximo valor cuando se generaliza, cuando gana escala y se hace más eficiente, barata…e indiferenciada. Carr entiende que el núcleo de las tecnologías de la información lo conforman tres funciones, el almacenamiento de datos, el transporte de datos y el procesamiento de información y que estas tres funciones están alcanzando (estaban ya alcanzando cuando publicó el artículo) ya esa escala y el punto de la ‘comoditización’ y, por tanto, de la pérdida de capacidad de diferenciación, es decir, de tener importancia estratégica.

Carr identificaba, en concreto, algunos síntomas de comoditización como son:

  • La capacidad para satisfacer con creces cualquier necesidad de negocio.
  • La caída en el precio de las funciones básicas de la TI de forma que ya son abordables para cualquier organización.
  • La capacidad de la red de distribución de datos (Internet) que ha crecido de forma que, incluso, en ciertos aspectos la oferta supera a la demanda.
  • El movimiento de los vendedores de TI hacia posiciones de proveedor de commodities e, incluso, a posición de utilities.
  • El estallido de la burbuja de inversión, signo que históricamente marca cuándo una tecnología de infraestructura está alcanzando la madurez.

Hasta ahí un sucinto resumen del pensamiento de Nicholas Carr procedente de su famoso y polémico artículo.

Fuente: Web de Grandes Clientes de Telefónica

Situémonos ahora en 2012, hagamos un breve recorrido mental por lo que ha sucedido desde entonces y la situación de las TIC hoy día y, si se nos permite la sugerencia, recuerde el lector las coordenadas para el análisis del valor estratégico que proporcionábamos en el primer artículo de esta serie, el titulado ‘Tecnología y estrategia competitiva (I): en busca de unas coordenadas

Y bien, a la luz de todo ello ¿qué podemos decir? ¿tienen las TIC valor estratégico o no? Does IT matter or not?

Antes de proseguir, es importante tener en cuenta dos matices que tienden a confundirse.

En primer lugar, estratégico no es sinónimo de importante, aunque en el lenguaje coloquial se tiendan a identificar ambos términos. Recordemos que, en efecto, una tecnología tiene valor estratégico cuando posibilita una diferenciación sostenible. Paradójicamente, la importancia de una tecnología puede crecer en la misma medida que pierde su valor estratégico. Adoptemos el mismo ejemplo que tanto gusta a Carr: el de la electricidad. La electricidad carece hoy día totalmente de diferenciación y de la posibilidad de generar en sus consumidores posiciones competitivas diferenciales. Sin embargo, es absolutamente imprescindible para prácticamente cualquier actividad tanto de tipo industrial como de servicios. ¿Es importante, pues, la electricidad? Sin ninguna duda, lo es ¿Es estratégica? Sin ninguna duda, no lo es.

Fuente: Sala de prensa de Telefónica

En segundo lugar, el valor estratégico de una tecnología debe analizarse de forma diferente según se enfoque desde el punto de vista del consumidor o del proveedor de dicha tecnología. Acabamos de decir que la electricidad no tiene valor estratégico…pero eso es porque adoptamos el punto de vista de un consumidor de electricidad. Evidentemente, para una empresa de generación o distribución de electricidad su valor, incluso estratégico, está fuera de toda duda.

Teniendo en cuenta esos dos matices, podremos entender mucho mejor el valor estratégico de una tecnología. Podremos entender, aunque quizá con alguna reserva, los argumentos de Nicholas Carr y es que Carr, en su artículo, adopta implícitamente el punto de vista del consumidor de tecnología, no del proveedor, y cuando habla de importancia se refiere a carácter estratégico no a importancia para la sociedad o la economía.

A la luz de todo ello, no debe incomodarnos reconocer que algunas tecnologías TIC no son estratégicas, que ya han alcanzado, y habría que decir que afortunadamente, su madurez, su economía de escala y su asequibilidad en precio de forma que los consumidores, aun no pudiendo en absoluto prescindir de ellas, ya no les otorguen valor estratégico. En el fondo eso explica, sin ir más lejos, algunas de los movimientos a favor del desarrollo de ciertas capacidades del cloud computing como son el IaaS (Infrastructure as a Service) o el SaaS (Software as a Service).

Artículo relacionado: Tres modelos de servicio cloud: SaaS, Paas, IaaS

 

Sin embargo, también es necesario observar que las TIC aún se mueven a mucha velocidad, que muchas tecnologías incluidas en las TIC, aún se encuentran en su más tierna infancia, tanto en lo tecnológico como en los modelos de negocio que pueden explotar esas tecnologías. ¿No parece que todavía el marketing móvil o las tecnologías sociales, sólo por citar dos casos,  son capaces de generar nuevos modelos de negocio diferenciales? ¿No parece que son tecnologías que pueden encontrarse en la agenda estratégica de muchas empresas? ¿Y qué más nos puede deparar la continua innovación que, afortunadamente, rodea a las TIC? ¿No parecen una fuente aparentemente inagotable de nuevas ideas, nuevas posibilidades, nuevas diferenciaciones, nuevas estrategias?

Fuente: Web Grandes Clientes Telefónica

Entonces: Does IT matter? ¿Las tecnologías de la información importan?

Importan. Indudablemente que importan.

En algunos casos, el de las tecnologías más extendidas y maduras, porque suponen un beneficio para la economía y la sociedad en su conjunto. En otros casos, el de las más novedosas y emergentes, importan por su capacidad para conferir posicionamientos estratégicos diferenciales.

IT do matter.

PS: Con este artículo cerramos la serie dedicada a Tecnología y estrategia competitiva pero, próximamente, abriremos una reflexión sobre estrategia TIC para CIOs.

Sobre el autor

Ignacio G.R. Gavilán

Ignacio G.R. Gavilán

Ingeniero Industrial y MBA. He vivido y vivo profundamente las TIC. He trabajado en los campos de desarrollo SW, OSS, e-Health, CRM, P2P, desktop management, redes LAN, videoconferencia, centros de gestión… y los he abordado desde las perspectivas de la preventa, la consultoría, la provisión y la operación. Quizá por ello me gusta entender la tecnología en sentido amplio, integrado, y gozar de una visión extremo a extremo, desde el mercado y la concepción del servicio, hasta la ingeniería, la preventa y la posventa. Me fascinan, además, las áreas fronterizas del conocimiento, allí donde la tecnología se roza y confunde con la estrategia, con la economía, con la sociología, con la psicología, con la neurociencia… Y, por si eso no es suficiente, disfruto enormemente con la literatura, los deportes…y, claro, con Internet y los medios sociales.
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