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Sociedad digital
27 de junio de 2018

Tecnología y obesidad: ¿cuánto hay de cierto?

Tecnología y obesidad: ¿cuánto hay de cierto?

Tecnología y obesidad: ¿cuánto hay de cierto?

Escrito por , 27/06/2018

La mejor predicción sobre lo que nos depara el futuro la he visto en la película Wall-e, y no me refiero al fin apocalíptico del planeta, hipercontaminado, sin posibilidad de vida animal ni vegetal y totalmente devastado.

Me refiero al estado físico del ser humano. Creo sinceramente que vamos a convertirnos en una especie obesa, que poco a poco irá viendo mermada su capacidad para desplazarse por sí misma. De hecho, esa tendencia al sobrepeso y la obesidad la estamos viviendo ya, y en un porcentaje que cada año va en aumento en el mundo y que ahora, con el buen tiempo, cuando nos quitamos los abrigos, se hace más evidente.

Numerosos titulares y noticias nos alertan de ello:

  • “Una de cada tres personas del planeta padece sobrepeso u obesidad”. ABC, junio 2017.
  • “La obesidad adolescente e infantil se ha multiplicado por diez en los últimos cuarenta años en todo el mundo”. El Mundo, octubre 2017.
  • “En Estados Unidos el número de obesos supone ya el 39 por ciento de la población, Canadá (32%), Reino Unido (32%), México (30%) Italia (26%) y China (9%)”. Cadena Ser, mayo 2018.

No hace falta investigar mucho ni ser un experto en la materia para conocer las causas de este incremento de la obesidad. Tenemos hábitos menos saludables, comemos peor y nos gusta tener todo a mano, a golpe de clic, sin necesidad de movernos.

Aunque seguro que hay muchos inventos revolucionarios que nos han llevado hasta la situación actual, destaco cuatro, porque sentaron los precedentes de muchos de los avances que llegarían después, y que nos anclarían progresivamente al sillón de nuestros hogares:

  • La tarjeta bancaria, que nació en los años 50, un medio de pago fascinante, que cambiaría radicalmente el ámbito de las transacciones monetarias a nivel mundial.
  • El mando a distancia, también en los años 50.
  • Internet, a mediados de los 60, aunque su uso masivo se produjera mucho después.
  • Y el teléfono móvil, a principios de los 70, y su evolución, el smartphone, casi tres décadas más tarde.

Doce hábitos que, llevados al extremo, engordan

Realmente no exagero cuando digo que la tecnología nos hace gordos. Estos son doce ejemplos que pueden contribuir al sedentarismo y la obesidad, si abusamos de ellos:

  1. Comida online y a domicilio. Adiós a cocinar, gracias a numerosas aplicaciones móviles como La Nevera Roja, Just Eat, Telepizza, Glovo y a diversos restaurantes que tienen tienda online.
  2. Probador virtual. Algunas aplicaciones nos permiten ya saber cómo va a quedarnos una determinada prenda o calzado mediante un avatar 3D con nuestras medidas corporales. Esta herramienta se está utilizando también para la compra de gafas y en otros ámbitos.
  3. Comercio electrónico. Compramos productos y servicios a través de Internet: alimentos, ropa, electrodomésticos, regalos, juguetes… Reservamos hoteles y billetes de avión, entradas para espectáculos, etc., todo ello gracias al eCommerce, que no para de crecer: en 2017 se ha realizado un 30 por ciento más de transacciones que en el año anterior (en España).
  4. Turismo online. Recorremos ciudades, calles, museos, desde nuestro hogar, gracias a la realidad virtual, a Google Maps y a YouTube, entre otros.
  5. Teletrabajo. Trabajamos desde casa o desde cualquier otro lugar, y nos reunimos con nuestros equipos o nuestros jefes sin desplazarnos a la oficina, mediante audioconferencias y videoconferencias.
  6. Gamers. Muchos han sustituido el juego en la calle por los juegos online, porque es más divertido jugar al Fifa con equipos “reales” desde nuestro sillón de gamer o ver cómo juegan los demás (eSports).
  7. Prensa digital. Ya no vamos al kiosco a por la prensa diaria. ¿Para qué? La tenemos en el ordenador o en nuestro móvil.
  8. Chat. Nos relacionamos menos, preferimos un mensaje de Whatsapp, Snapchat o Facebook, porque nos mantiene conectados con todos, pero no necesitamos aguantarlos ni convivir con ellos.
  9. Relaciones virtuales. Encontramos pareja en redes sociales como Meetic o eDarling. Todo muy cómodo y sin necesidad de gastos innecesarios en ropa, cine o discotecas; simplemente seleccionamos, entre las miles de propuestas, una cara bonita y una descripción que nos atraiga. Ya tenemos nuestra cita, sin hablar previamente, sin vernos, sin desplazarnos.
  10. Domótica. Encendemos y apagamos la calefacción desde el trabajo, conectamos y desactivamos la alarma de nuestros hogares, apagamos y encendemos las luces desde el móvil mediante un comando de voz…
  11. Limpieza del hogar. Existen distintos tipos de robots, que podemos controlar desde nuestro smartphone, y que mantendrán impolutos todos los rincones sin el más mínimo esfuerzo por nuestra parte.
  12. Adiós al ejercicio físico. Bajamos a la calle en ascensor, montamos en patinete eléctrico para no tener que caminar y, dentro de poco, nuestro coche autónomo nos llevará donde queramos, sin necesidad de pisar el embrague, acelerar, frenar, etc.

Como veis, casi todo es ya posible sin necesidad de desplazarse. Pero eso no siempre es bueno, no solo por una cuestión estética, sino también de salud.

Si habéis llegado hasta este punto, seguro que estáis pensando  cuántos de esos doce puntos os afectan. Pero no os preocupes, no es la cantidad, sino el uso o abuso que hagamos de cada uno de ellos.

Aunque pueda parecer lo contrario, soy una firme defensora de la tecnología, creo que nos enriquece en muchos aspectos y nos hace la vida mucho más cómoda. Pero no nos volvamos locos, todo en su justa medida y sin dejar de lado hábitos tan saludables como quedar con los amigos, caminar o practicar algún deporte (moderadamente), visitar lugares y hacer actividades al aire libre.

 

Imagen: Película Wall.e

Sobre el autor

Alicia Díaz

Alicia Díaz

Periodista. Ha trabajado en diferentes medios de comunicación y en agencias como Burson-Marsteller y Ketchum SEIS. Actualmente es responsable de Comunicación 2.0 para pymes en Telefónica España.
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