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Ciudades inteligentes
3 de julio de 2018

Territorio inteligente: ¿hábitat a corto plazo?

Territorio inteligente: ¿hábitat a corto plazo?

Territorio inteligente: ¿hábitat a corto plazo?

Escrito por , 3/07/2018

Esta historia se desarrolla en una ciudad imaginaria de 2030.

6:35 Como cada día, Colexaura me despierta a través del sistema de megafonía de la casa (no soy partidario de instalarme los nano auriculares en el oído interno, la última moda del mercado).

-¡Julio, es la hora de levantarse! ¡Julio, es la hora de levantarse!

Desde la semana pasada, en que tuve una bajada de tensión y no reaccionaba a sus llamadas, noto en su voz cierto nerviosismo. Aquel día, cuando las cámaras inteligentes de Colexaura no detectaron movimiento, mi asistente personal envió una alarma automática al sistema de emergencias médicas que, en menos de media hora, estaba en casa para ver qué me pasaba. En 2030 los medios sanitarios pueden entrar en casa de cualquier ciudadano para el que se haya activado el protocolo de máxima emergencia.

-Buenos días Colexaura -le respondo. Te he oído, muchas gracias, ya me levanto.

7:10 Una vez que me he duchado y desayunado, miro en la tableta instalada en la mesa de la cocina qué ruta tengo que tomar para llegar a la reunión con mi cliente. El sistema me recomienda patinete eléctrico hasta el intercambiador de transporte más cercano, donde podré coger un autobús, eléctrico también, que me llevará hasta mi destino.

9:00 Hay una incidencia en el tráfico por el choque de dos coches autónomos. En estas situaciones es una aplicación de la DGT instalada en el móvil de los ocupantes de los vehículos la que decide quién es el responsable del accidente, tras revisar las imágenes registradas por las cientos de cámaras situadas en las calles de la ciudad. El sistema se conoce como el “Ojo de halcón del tráfico”.

12:00 La reunión con el cliente ha terminado antes de lo previsto. Me ha agradecido mucho que haya ido físicamente a verlo. Lo habitual ya es que todas las reuniones sean virtuales, por lo que las visitas presenciales aportan un valor diferencial. Como he acabado antes y llevo la tarjeta smartcitizen decido acercarme a un museo del centro. Una de las ventajas de la smartcitizen, que lanzaron hace unos cinco años, es que sirvepara todos los servicios públicos. Hay una exposición muy interesante sobre coches híbridos, una tecnología que estuvo de moda hace unos veinte años, cuando todavía los vehículos eléctricos no se habían popularizado. Eran unos años en los que en las ciudades existían zonas de baja emisión y se prohibía entrar a los coches de combustión cuando la contaminación era muy alta. ¡Coches de combustión! No entiendo cómo podíamos vivir en esas condiciones de contaminación.

14:30 Es la hora de comer. Decido volver en metro y, como hay una avería en la cocina, la inteligencia artifical de mi smartphone decide pedir la comida. Es muy cómodo que el punto de entrega del barrio lo tenga al lado de casa. Mis amigos se quejan de que lo tienen lejos, pero llegó un momento en que el caos con las entregas a domicilio era tal que no quedó más remedio que montar estos centros en cada barrio y facilitar la entrega final con drones.

17:00 Después de comer dejo la basura en el reciclador urbano “Tritón”, que genera energía a partir de los residuos. También empiezo a pensar en la visita a mi primo. De pequeño tuvo una enfermedad y tiene que ir en silla de ruedas. Me conecto al gestor de accesibilidad del ayuntamiento para ver la ruta más conveniente para hacer un poco de turismo con él.

20:00 Ya de vuelta, mientras veo una serie tumbado en el sofá, de repente, Colexaura aplica sus algoritmos de inteligencia artificial y me recuerda que tengo que ir al gimnasio:

-“Julio, con lo que has comido, y dado que llevas varios días sin practicar deporte, te recomiendo ir al gimnasio si no quieres engordar medio kilo”.

Le agradezco el consejo… pero voy a darle un descanso. La desconecto un par de horas y decido seguir viendo algún capítulo más, la realidad virtual me tiene enganchado.

Bueno, como escribía al comenzar el post que este día imaginario estaba sucediendo en 2030, presupondréis que la historia es pura ficción y cualquier parecido con la realidad, coincidencia. Pero no. Muchos de los avances que he comentado en esta imaginaria ciudad de dentro de doce años se están desarrollando ya en estos momentos y se presentaron en la IV edición de Congreso Ciudades Inteligentes, que se celebró recientemente en Madrid.

Está, por ejemplo, el gestor de accesibilidad del ayuntamiento de Sevilla, que calcula rutas por la ciudad para personas con problemas de movilidad. O el sistema Lucia, que se está implantando en Tenerife y, a través de sensores instalados en el hogar de personas mayores que viven solas, detecta, de forma proactiva y mediante algoritmos de inteligencia artificial, si tienen algún problema. En el encuentro también se habló de la electrificación de los medios de transporte como tendencia: en Madrid la EMT ya ha implantado una línea de autobús cien por cien eléctrica con carga inductiva (sin cables) en los puntos de salida y llegada. Y un ejemplo de lucha contra la contaminación son las zonas de bajas emisiones de la zona metropolitana de Barcelona, en las que en breve prohibirán el paso de los vehículos más contaminantes. En Zaragoza ya han lanzado la tarjeta Lazo, que permite el acceso a los medios de transporte públicos y al resto de servicios de la ciudad.

Sí, ya hay múltiples ejemplos de inteligencia en las ciudades y el objetivo ahora es hacerlos extensivos al medio rural, ir hacia el territorio inteligente. Ojalá me quede corto con mi visión para 2030. La colaboración entre los distintos agentes involucrados -públicos y privados- y la idea motor de que las personas deben ser el centro de cualquier planteamiento, con la tecnología como habilitador necesario, son la clave del éxito. Esto no va de sensores, va de estrategia y un cambio cultural para aprovechar y optimizar recursos, generar riqueza, mejorar la calidad de vida de las personas y hacer nuestros hábitats realmente inclusivos.

Imagen: geralt / pixabay

Sobre el autor

Julio Mestre Valdés

Julio Mestre Valdés

Ingeniero Superior de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Valencia y proyecto de fin de carrera en el Politécnico de Torino. Actualmente lidero ofertas de externalización TIC para los grandes clientes de Telefónica. Entre mis aficiones están el deporte, la lectura y ver series de televisión (cómo no, en Movistar+).
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