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Transformación Digital
2 de marzo de 2018

Sobre la transformación digital, las tecnologías habilitadoras y algunas cifras

Sobre la transformación digital, las tecnologías habilitadoras y algunas cifras

Sobre la transformación digital, las tecnologías habilitadoras y algunas cifras

Escrito por , 2/03/2018

A muchos nos gustaría poder predecir el futuro pero hace falta mucha visión. Algunos compañeros de este blog, con la base de su amplio conocimiento y experiencia, ya adelantaron las tendencias tecnológicas para este año.

En el encuentro “Predictions” de IDC se ahondó sobre algunas de ellas y se dieron cifras. Se dijo, por ejemplo, que en tres años el incremento del gasto en TI alcanzará el 18 por ciento, aunque en 2018 solo lo hará un 0,5 por ciento con respecto al año pasado (es decir, unos 41,9 mil millones de euros).

La transformación digital seguirá siendo protagonista porque aunque muchos ya han iniciado el camino, otros aún no lo han emprendido y hay quienes deben acelerar el ritmo. Pero ¿cuál es la clave del éxito? En el evento se trató de responder a esta pregunta. ¿Rapidez?, ¿talento?, ¿habilidad? Como apuntaba Angela Lee Duckworth, parece que la determinación, entendida como la pasión, la perseverancia y la resistencia para alcanzar metas a muy largo plazo es la clave.

Los ponentes del encuentro coincidieron en que este proceso de transformación comienza por la decisión de exponerse a un cambio cultural y la necesidad de que éste esté impulsado desde la alta dirección de las organizaciones. La experiencia de otros -se dijo- es una guía de gran valor para obtener información y consejos sobre cómo arrancar y cómo proseguir, cómo superar los obstáculos que se pueden ir presentando o cómo averiguar qué elementos harán que la transformación obtenga un mejor retorno de inversión. Evidentemente hay que comenzar con una hoja de ruta que priorice la facilidad de ejecución versus el beneficio y evaluar si es sostenible. Y, como señalaba anteriormente, se trata de avanzar con determinación, pero sin precipitarse y dar pasos en falso.

Habrá un proceso de transición en el que el modelo existente convivirá con el nuevo y será necesario ser cautelosos. Es muy importante definir los KPI para ver el avance del proyecto de transformación y tener identificado los ROI asociados al mismo.

Otro elemento común en todas las intervenciones fue que la base para definir estrategias TI disruptivas es, sin duda, la infraestructura de red. En este sentido, la tendencia hacia redes SDN (Software Defined Networking), orientadas a las necesidades de negocio de los clientes y de fácil despliegue, es cada vez más significativa: se prevé que el 71 por ciento de las empresas españolas empezará a desplegar pilotos y realizar pruebas con esta tecnología, de cuyas ventajas ya se ha escrito en este blog.

La virtualización, por ejemplo, permite independizar la red de la infraestructura física subyacente y crear redes lógicas que cumplan los requisitos de rendimiento, escalabilidad y agilidad necesarios en modelos de cloud computing. Además, mediante el orquestador de la red es posible automatizar su gestión, orientada a las necesidades de negocio.

He mencionado cloud y es que en la jornada de IDC también se expuso que a la hora de transformarse digitalmente es necesario ir a la nube, como la manera de flexibilizar y agilizar la puesta en marcha y el dimensionamiento de los procesos en función de las necesidades del negocio. En concreto, la apuesta dominante es hacia un modelo híbrido multicloud. Los entornos de cloud pública que han irrumpido con fuerza en el mundo empresarial, al integrarse con las clouds privadas serán un elemento fundamental en el camino hacia la transformación digital. Se estima que la facturación de este negocio en 2021 alcanzará los cien mil millones de dólares y que más del 40 por ciento de las clouds incluirá datos de activos operacionales, lo que ayudará a las empresas a monetizar los datos.

Según se expuso en “Predictions”, IoT va a experimentar un gran impulso y uno de los catalizadores será, sin duda, la llegada de 5G. España es ya el quinto país europeo en inversión en Internet de las cosas en los sectores retail e industria. Con el despliegue masivo de IoT avanzamos hacia un mundo hiperconectado en el que cualquier dispositivo dispone de capacidad para transmitir información útil. Nuevos retos y nuevos protocolos, como LPWA (Low Power Wide Area), la evolución tecnológica de las soluciones de conectividad para objetos.

Este enorme volumen de datos generado por IoT sirve para mejorar los negocios y la experiencia de cliente. Procesados adecuadamente y en tiempo real permitirán tomar decisiones diferenciales y en aras de la competitividad. Por eso vamos hacia data driven organizations.

Y en todo este proceso de cambio no podemos olvidar, porque es condición sine qua non, al propio usuario. La transformación digital del puesto de trabajo conduce hacia la ultramovilidad. Ya empieza a haber soluciones en el mercado que hacen posible llevar nuestros puestos de trabajo en el bolsillo. Con solo un móvil (hasta ahora entendido como un complemento del puesto de trabajo tradicional) es posible tener la misma experiencia de usuario que en un puesto de trabajo fijo, conectando periféricos al propio terminal. Si además se completa la solución con acceso a un escritorio de trabajo virtualizado, las capacidades del entorno de trabajo residirán en la nube y, gracias a ella, se puede acceder a toda la información. Se prevé que el gasto en movilidad superará los 444.000 millones de dólares este año, y en España serán 16.700 millones de euros. Además, en 2020 se alcanzarán cifras de hasta un 70 por ciento de trabajadores móviles.

Por último, no puedo terminar el artículo sin referirme a la seguridad, que es esencial en cualquier proceso de transformación digital. Sería un error imperdonable considerarla un mero elemento más y garantía de fracaso el olvidarla. La evolución a la que se enfrentan las empresas en su camino hacia la digitalización provoca la aparición de nuevos riesgos que no habían sido contemplados antes, por lo que la seguridad constituye un pilar fundamental de la estrategia de digitalización, que cobra además un papel cada vez más relevante en vista de los últimos incidentes de seguridad y del nuevo RGPD que entrará en vigor el próximo 25 de mayo.

En definitiva, la transformación digital no es una carrera de velocidad, sino una carrera de fondo.

Imagen: composita/pixabay

Sobre el autor

Marina Peinado Mengíbar

Marina Peinado Mengíbar

Ingeniera superior de Telecomunicaciones, en la actualidad formo parte del equipo de Desarrollo de negocio de los servicios relacionados con el puesto de trabajo en Telefónica, donde con anterioridad trabajé en Ingeniería preventa para grandes clientes. Soy una persona inquieta y me encanta enfrentarme a nuevos retos y responsabilidades. También intento buscar la manera de mejorar las cosas. Aficionada a la fotografía
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