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Educación digital
1 de febrero de 2018

La transformación digital de la universidad, urgente este año

La transformación digital de la universidad, urgente este año

La transformación digital de la universidad, urgente este año

Escrito por , 1/02/2018

En 2016 una marca de cervezas estadounidense realizó el primer transporte de carga en camión de conducción autónoma. En 2017 centenares de camiones hicieron pruebas para algo que llegará como alternativa real en menos de tres años, si no es ya el que viene -en una u otra medida – entre otras cosas porque en la industria del transporte por carretera actual hay una enorme carencia de profesionales del transporte. Pregúntenle a cualquier director de logística. Una vez que los camiones autoconducidos estén aquí, y los conductores los vigilen y accionen desde consolas de mandos en sus oficinas, será para quedarse. La industria habrá cambiado para siempre.

¿Cuántas universidades en la actualidad están formando en la ingeniería de vehículos autónomos?

Conozco una plataforma de MOOC que ya ofrece esa formación online, pero lo hace con los conocimientos de los ingenieros de Mercedes. La plataforma se llama Udacity y tiene cinco millones de alumnos. No conozco ninguna universidad que ofrezca una formación similar.

Es un ejemplo de cómo la universidad, y más la universidad en español, se encuentra ante una encrucijada histórica de la que apenas es consciente ante el aluvión de nuevo conocimiento y la demanda creciente en formación. Sí, se sabe que hay que cambiar, que lo digital es el futuro, que hay que evolucionar… y parece un consenso cierto que está permanentemente entorpecido por regulaciones y agencias de control, pero lo que no se entiende es la falta de urgencia. Quizá no se llegue a creer que la disrupción digital pueda poner en jaque a una institución milenaria. Pero lo va a hacer. Y pronto.

La transformación digital en la universidad parece tener muchos profetas, aún más enemigos, pero poca visión realista de lo que significa. En este momento conocemos las virtudes y los defectos de un sistema forjado en los claustros y madurado en la revolución industrial. Es hora de darle la vuelta.

Para empezar, transformación digital significa que toda la universidad, todos los servicios, toda la formación, todo, en definitiva, tiene que ser digital. Y tiene que ser eficaz y excelente.

Ello no significa que deban perderse las clases presenciales, las prácticas reales, los encuentros cara a cara entre alumnos y profesor, el campus. Pero todo eso debe estar también en digital. Y lo presencial debe usarse como inteligencia aumentada, con ayuda de innovaciones educativas para complementar y mejorar un proceso educativo que debe ser radicalmente diferente.

Hacia algo radicalmente distinto

El otro gran denominador común de la transformación digital, en todas sus ramas, es poner al usuario en el centro. En la universidad quiere decir que hay que poner al alumno como único y exclusivo protagonista del aprendizaje. Eso significa un cambio de eje vertebrador, ya que el protagonismo actual está en el claustro, en los poseedores del conocimiento. Ya no debería ser así. En cualquier clase del mundo un chaval con un smartphone puede poner en tela de juicio el supuesto dogma que acaba de enunciar el catedrático. Debe darse relevancia a la experiencia del alumno –la experiencia es otra clave de la transformación digital- hay que tener presente su realidad digital, y alrededor de todo esto hay que articular la oferta formativa. El aprendizaje, en el sentido de especialización, debe ser individual, pero basado en lo colectivo. El aprendizaje pasará a ser colaborativo, la investigación se hará en comunidad y la masa de estudiantes aportará la innovación.

Convertir al alumno en el núcleo del sistema también debe servir para flexibilizar y agilizar de forma urgente la oferta de titulaciones. Hay que hacerla adaptable y continua, a través de nuevos programas basados en la combinación de los archivos digitales de la universidad junto a todo lo nuevo que pueda aportar la sociedad, la empresa y la comunidad global de conocimiento. Esto también es urgente. La acreditación de la formación es el último gran baluarte de la universidad. Si lo pierde, puede perderlo todo.

Imagen: Stock/Snap

Sobre el autor

Ángel González de la Fuente

Ángel González de la Fuente

Periodista, escritor, gamer, loco de la tecnología y de la comunicación. Como dijo Mary Poppins, no hay nada como encontrar lo lúdico en cualquier actividad: la gamificación ya está aquí.
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